Esta forma de abuso psicológico puede pasar desapercibida durante meses o años, pero existen señales que ayudan a reconocerla a tiempo.
Por Patricia Rayón
Si alguna vez has sentido que terminas pidiendo perdón por algo que no hiciste o dudas de recuerdos que antes dabas por ciertos, ten cuidado, podrías estar sufriendo de gaslighting.
El gaslighting es una forma de manipulación emocional que puede presentarse entre parejas, familiares, amigos e incluso compañeros de trabajo, donde se busca hacer que la víctima se cuestione su propia percepción de la realidad.
De acuerdo con información del portal infobae, quienes realizan este tipo de prácticas suelen negar hechos evidentes, minimizar las emociones de la otra persona o hacerla sentir exagerada para debilitar su confianza y aumentar su dependencia emocional.
Entre las señales más comunes se encuentran frases como «eso nunca pasó», «estás exagerando», «eres demasiado sensible», «todo está en tu cabeza» o «te lo estás imaginando». En el entorno laboral, puede presentarse a través de críticas injustificadas, rumores, exclusión intencional o acusaciones que dañan la reputación profesional.
Con el paso del tiempo, la víctima puede comenzar a desconfiar de su memoria, sentirse culpable constantemente, pedir disculpas con frecuencia o depender de otros para confirmar si lo que recuerda realmente pasó.
Para hacerle frente, la psicóloga de la UNAM, Melissa García Meraz, recomienda no justificar el maltrato bajo ninguna circunstancia, apoyarse de familiares o amigos y, de ser necesario, en profesionales de la salud mental.











