Mundo Tlatehui ya es regio

Por Jesús Ramos

El 13 de agosto Edmundo Tlatehui Percino fue captado a bordo de un avión. La fotografía generó una pregunta, ¿a dónde fue?, y otra después, ¿por qué se fue?

Para la primera ya tenemos respuesta. De la segunda hace rato que se ha venido hablando y vinculando a los pliegos de observaciones que la Auditoria Superior del Estado le tiene pendientes en sus funciones de alcalde de San Andrés Cholula.

Los replicadores de la información repiten que se trata de 317 millones de pesos el presunto daño patrimonial incurrido por Tlatehui. Se equivocan. La cifra se queda corta, pero no por daño al erario sino por observaciones, todavía.

Lo hemos señalado antes, la cifra por justificar ronda los 650 millones de pesos. Su problema, demostrar con documentos en contratos, licitaciones, adjudicaciones no amañadas, comprobaciones y facturas que no robó.

Durante su administración, Mundo construyó un relato de gobierno eficiente y obra abundante. El problema es que ahora la narrativa tiene que enfrentarse con los arqueos contables y administrativos para comprobar la correcta aplicación del gasto público.

Aquí viene el meollo, cuando las cuentas no cuadran los pretextos políticos se multiplican para justificar los faltantes. El ayuntamiento sanandreseño ha creado la narrativa de persecución política.

Resulta más sencillo atribuirle intenciones políticas a la ASE que explicar peso a peso, contrato por contrato, factura por factura las observaciones que se le acumularon a Tlatehui desde el 2021.

Oculta abundar en la red de privilegios que montó alrededor de la obra pública y los contratos municipales, como hemos demostrado a través de reportajes documentados con nombres de empresas, empresarios y montos.

De acuerdo a fuentes informativas, Mundo Tlatehui cambió desde mayo pasado de geografía domiciliaria y de costumbres, su residencia en Monterrey Nuevo León se ha vuelto casi permanente. Va y regresa a San Andrés Cholula, pero a escondidas.

Se ausenta de las reuniones y festejos familiares. En agosto faltó al cumpleaños de una de sus hijas, tampoco se le ha visto en las procesiones religiosas a las que antes asistía para cargar los estandartes y nichos de santas y santos de la iglesia católica mientras caminaba por las calles.

La fotografía del 13 de agosto tiene más valor político que turístico. Ahora se sabe que su residencia en Monterrey al pie del Cerro de la Silla podría esconderle si algo saliera mal en San Andrés.

Su mudanza tiene que ver con el temor a enfrentar las consecuencias de las observaciones de la ASE. Mundo viaja en avión para acortar distancias y tiempo, lo que no puede acortar son los cientos de millones que no puede justificar.

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