Por Redacción
Colombia celebrará la primera vuelta presidencial el 31 de mayo de 2026 en medio de un aumento de violencia política y presencia de grupos armados ilegales. La Misión de Observación Electoral advirtió que existen 386 municipios en alto riesgo por amenazas, ataques y control territorial de organizaciones criminales. Además, el Gobierno desplegó alrededor de 246 mil militares y policías mediante el “Plan Democracia” para garantizar la seguridad durante las elecciones.
La situación se agravó tras el asesinato de Rogers Mauricio Devia y Fabián Cardona, integrantes del movimiento político Firmes por la Patria, así como por el atentado contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien falleció después de dos meses hospitalizado. También candidatos como Iván Cepeda y Paloma Valencia denunciaron amenazas e intimidaciones relacionadas con grupos armados como las disidencias de las FARC, el ELN y el Clan del Golfo.
Diversos analistas consideran que la política de “Paz Total” del presidente Gustavo Petro atraviesa una fuerte crisis. Según expertos en seguridad, algunos grupos ilegales aprovecharon las negociaciones para fortalecer su presencia en regiones con cultivos ilícitos y aumentar la presión sobre comunidades y votantes. Aunque el gobierno asegura que Colombia mantiene una de las tasas de homicidio más bajas de las últimas décadas, organizaciones civiles advierten que el clima de violencia representa un riesgo importante para la democracia y el desarrollo libre de las elecciones.











