San Miguel: ¿quién gobierna?

Por Carlos Clemente

La muerte de un interno identificado como Rommel, encontrado sin vida dentro de su celda y con huellas de violencia, vuelve a colocar al penal de San Miguel bajo la misma pregunta que las autoridades llevan tiempo sin responder: ¿quién gobierna realmente el centro penitenciario más grande de Puebla?

La investigación de la Fiscalía de Puebla determinará si se trató de un homicidio. Pero, independientemente del resultado, el caso no puede analizarse como un hecho aislado.

El pasado 27 de julio familiares de internos protestaron frente al penal para denunciar un escenario muy grave: presuntos grupos criminales que controlan la vida cotidiana al interior del Cereso, extorsionan, golpean, intimidan y, según los manifestantes, operan con la complicidad de custodios y directivos.

Dieron nombres: Juan Carlos, Cesar Apolonio, Juan Pedro, entre otros, serían las cabezas visibles delictivas.

Son señalamientos de enorme gravedad. Tan graves que exigen una investigación inmediata y transparente. Si son falsas, deben desmentirse. Pero si son ciertas, el problema ya no es únicamente la violencia entre internos: es la infiltración del crimen en donde se debería garantizar orden, seguridad y reinserción social.

¿Cómo puede consolidarse una estructura criminal dentro de un penal sin la indiferencia, la omisión o la colaboración de quienes tienen la responsabilidad de vigilarlo? En un centro penitenciario cada movimiento depende de controles, accesos, custodios, supervisión y mandos. Pensar que una organización criminal puede operar sin que nadie lo advierta, desafía cualquier lógica.

San Miguel carga con un largo historial de escándalos. Cambian los directores, cambian los mandos, cambian los discursos, pero los vicios persisten. Cada nuevo episodio confirma que el problema no ha sido resuelto. Es decir, no hay limpia.

La muerte de Rommel no solo debe esclarecerse. También debe convertirse en el punto de quiebre para revisar qué está ocurriendo detrás de los muros del penal. Si el centro penitenciario deja de estar bajo el control del Estado, esto representa una derrota institucional que Puebla no puede normalizar. @analisistv

Un comentario

  1. Hay que recordar que los penales se manejan por las malandros y ellos hacen su propio gobierno con sus leyes y castigos, claro solapado por las mismas autoridades

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