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Las mayores estrellas de los deportes electrónicos desfilaron por el Parque de Exposiciones de la Porte de Versailles, en el sur de la capital francesa, durante siete semanas para enfrentarse a través de pantallas en 25 torneos de 24 juegos diferentes. Todo ello con una puesta en escena impresionante, con pantallas gigantes y efectos pirotécnicos.
«Faker», «Niko», «Zywoo», el rey noruego del ajedrez Magnus Carlsen, entre otros.
Creada en 2024 y financiada por el fondo soberano saudita, la EWC se ha consolidado como una cita ineludible en el calendario mundial de la disciplina, por su grandeza, su formato único, su carácter global. Y sobre todo, por su colosal premio de 75 millones de dólares, que hace que la participación en el evento sea especialmente atractiva, e incluso necesaria, para los clubes.
Las dos primeras ediciones habían tenido lugar en Arabia Saudita, pero a finales de mayo los organizadores se vieron obligados a tomar una decisión radical y trasladarse precipitadamente a París debido a la guerra en Oriente Medio.
La competición contabilizó 175 mil entradas vendidas para los eventos, frente a 90 mil en la última edición en Riad.











