Pagan 14.6 millones para obras del penal de Zacatlán y las hacen con un particular

Por Jesús Ramos

En Zacatlán como en Acatlán de Osorio también hace aire. Y no del aire que baja de las montañas de la Sierra Norte y despeina a los turistas que van al pueblo mágico. El viento que sopla es de las irregularidades por ejecución de obra del 2024.

Durante la administración de José Luis Márquez, los auditores especiales Pedro Zayas Báez y Miguel Ángel de la Rosa elaboraron un rechoncho expediente plagado de agandalles en el gasto público.

Se detectaron cuatro obras programadas y pagadas en 2024, pero que quedaron pendientes de aclaración por un monto conjunto de 14 millones 640 mil 573 pesos.

La primera corresponde al panteón “Luz Eterna”, costó 2 millones 980 mil 795 mil pesos. El asunto es que la obra sigue sin aclararse. En Acatlán denunciaron cosas muy parecidas, pagadas, pero no ejecutadas.

También aparecen tres obras relacionadas con el penal municipal de Zacatlán, una por 7 millones 449 mil 560 pesos, otra supuestamente para mejorar las oficinas por 3 millones 014 mil 535 pesos y una más por 1 millón 195 mil 683 pesos para estrenar sanitarios.

Por separado las obras revelan asuntos de interés, pero en conjunto se vuelven ofensivas y considerables. Más considerable resulta que cuando los auditores acudieron a la dirección señalada se encontraron con el domicilio de un particular.

Ahí es donde el aire sopla con mayor fuerza, porque una cosa es tener inconsistencias administrativas, otra presentar documentación deficiente y otra muy distinta que el domicilio señalado termine siendo una casa particular.

La auditoría practicada al ejercicio 2024 no sólo registra estas obras paranormales, también señala deficiencias que van desde la carencia de un Plan Municipal de Desarrollo hasta problemas de planeación presupuestal.

Tampoco se implementaron programas suficientes para prevenir actos de corrupción ni se construyó un Consejo de Participación Ciudadana. Faltó planeación y mecanismos de prevención de fraudes, las mordidas en el mandato de José Luis Márquez debieron ser el pan nuestro de cada día.

Gobernar un municipio no consiste únicamente en inaugurar obras, cortar listones y tomarse fotografías, significa planear antes de gastar, justificar antes de pagar y comprobar antes de presumir.

Resulta particularmente reprobable que el penal de Zacatlán aparezca como argumento recurrente alrededor de obras públicas, como si bastara colocar la palabra penal en el expediente para que cualquier gasto se legitime en lo automático.

Catorce millones 640 mil 573 pesos no son una cifra menor para un municipio mágico, son recursos públicos, son impuestos, son dineros de los ciudadanos, pero fantasmagóricamente no han sido justificados, faltan documentos, contratos y fotografías.  

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