Por Jesús Ramos
La tentación de Morena por considerar al chapulín de Noé Peñaloza para la presidencia municipal de San Martín Texmelucan está alejada de la estrategia política, es desesperación pura y estrés electoral.
Si somos exactos el diagnóstico sería una confesión de debilidad y miedo por perder esa cabecera distrital. Las mediciones internas enviaron el mensaje incómodo del pésimo desempeño del alcalde Juan Manuel Alonso, al que la inseguridad le tiene ahogado.
Los gráficos de las encuestas tampoco favorecen a Norma Layón, Leticia Martínez y Silvia Abad, Morena no tiene con qué encarar las elecciones del 2027, hete ahí la ansiedad de pensar en lo peor y rancio de la política local, Peñaloza.
Pues sí, el desolador diagnóstico encendió las alarmas y, cuando el pánico sustituye al razonamiento, aparecen los viejos nombres del reciclaje, alguien recordó a Noé, este se lo mencionó a Pablo Salazar y ver para creer su nombre ya está en el filtro de la Comisión de Elecciones.
Del lado del PAN tampoco hay demasiado de qué presumir, atraviesa una de sus peores etapas, el partido se le hizo viejo en el municipio y sus cuadros José Ramiro Ángeles, Pablo Contreras y Salvador Pérez son incompatibles con el mercado electoral de hoy.
Los demás partidos, salvo Movimiento Ciudadano, sobreviven apenas como membretes, son tan poca cosa que ni para fragmentar el voto le sirven a Morena y sus estructuras de gobierno.
El verdadero adversario es Abraham Salazar de MC, y por eso sorprende que los gerentes generales del morenaje en Puebla crean que Noé Peñaloza sería el remedio para su enfermedad.
La política en general suele perdonar muchas cosas, pero rara vez perdona famas tan horrorosas como la de Peñaloza. La reputación pública no se reconstruye con discursos ni con logotipos de partidos.
Sus recuerdos como alcalde pesan el doble de la laja del Pipila, hace tiempo que no se hablaba de Noé, pero las conversaciones sobre él perduran por girar en malos manejos, saqueos e ineptitudes.
Quienes impulsan esa posibilidad son presa del pánico, por ello olvidan el peso de la memoria ciudadana, Pablo Salazar haría bien en escuchar famas distintas a las que le vendieron de Peñaloza.
Debería saber que una candidatura no se construye únicamente con conocimiento, también se sostiene de la aceptación, credibilidad y confianza del electorado. Morena tiene tiempo para serenarse y enviar mensajes distintos a los absurdos que envía con Noé. @analisistv











