Por Carlos Clemente
El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, hizo un señalamiento que no puede quedarse en una declaración política más.
Acusó a la entonces presidenta municipal de Acatlán de Osorio, Guadalupe Lucero Bárcenas, de presunta colusión con la delincuencia organizada.
Pero hay algo todavía más delicado:
Jara aseguró que el Gobierno de Puebla ya había sido informado.
Entonces:
¿Quién recibió la alerta?
¿Cuándo la recibió?
¿Y qué hizo con esa información?
Porque, según el gobernador de Oaxaca, transportistas y comerciantes estaban siendo víctimas de extorsiones, asaltos y despojo de mercancía.
La alcaldesa Guadalupe Bárcenas y su gobierno municipal fueron separados y sustituidos por un Concejo Municipal tras un conflicto político y social que se prolongó por tres meses.
Para esta decisión, hubo resistencias. Finalmente el tiempo terminó por demostrar que sostener a Bárcenas en el ayuntamiento era imposible ante los negativos que arrastraba al cumplir escasos año y medio de mandato.
Se ignora hasta el momento si se inició una investigación de manera formal en Fiscalía atendiendo el señalamiento del gobernador Jara y las versiones que, hacían del tema, un “secreto a voces” en aquel municipio. Seguramente no fue así.
Un dato adicional: su actual esposo, con quien la alcaldesa contrajo nupcias el 26 de junio pasado -en pleno conflicto político-, el marino Juan Alberto Domínguez López, fue director de Seguridad Pública municipal. Sin duda algo debe saber sobre el tema.
Finalmente, si el Gobierno de Puebla fue advertido y alguien decidió no actuar, debe responder por qué.
La pregunta es simple: quién sabía, quién fue advertido y quién decidió no hacer absolutamente nada. @analisistv











