Por Jesús Ramos
Hay alcaldes muy, pero muy descarados. En Puebla, la diferencia dejó de ser ideológica para situarse en la inmoralidad. Y en ese pantano donde se hunde la decencia pública, el nombre de Omar Muñoz huele a expedientes futuros.
La pregunta no es si es el único, la seguridad es que como él hay más, eso es obvio, cortados con la misma tijera. Lo suyo no es un tropiezo, es un cóctel de nepotismo familiar, misoginia como estilo de mando, sobrecostos como modelo de negocios y opacidad como escudo.

Un manual completo el suyo de cómo traicionar la confianza pública sin sonrojarse. Ahí está la pista de hielo de la navidad pasada. Tres millones 108 mil 800 pesos por una instalación que en el mercado apenas rebasa el millón y medio.
La pista fue una manipulación de fe y sentimiento de temporada combinado con impunidad y cinismo. La empresa Razionale Producciones SA de CV, apenas nacida en el 2024, sin la experiencia que la ley exige para contratos de ese calibre ganó, cuando son mínimo 2 años los requeridos para licitaciones nacionales.

En 2024 la misma pista que esta vez contrató se le derritió horas después de la inauguración sin que explicara si hubo reembolso, sanción o siquiera vergüenza. Lo caído caído, y lo robado archivado.
Por eso hoy el contrato no se muestra, se esconde, se protege por las especificaciones técnicas que debería contener, si es que se hizo, en su fallo tendría que incluir empresas participantes, razones torcidas convirtieron el espectáculo en adjudicación disfrazada. Ocultarlo no es descuido, es maña.

El fallo se dio a principios de noviembre del 2025, debió publicarse días después, sin embargo, estamos en marzo y Omar Muñoz lo esconde, mientras la navidad, excusa perfecta de gastos innecesarios para alegrías artificiales, termina convertida en caja chica.
Lucrar con la ilusión de la gente no sólo es ruin es profundamente revelador, cuando un gobernante convierte la felicidad pública en negocio privado, a eso no se le puede llamar gobernar sino saquear.

Grave podría no ser el monto ni la pista, ni siquiera el contrato, grave es la normalización, que ni él ni la gente se sorprendan cuando se exhiben sinvergüenzadas así, que todo encaje en la expresión de “así son todos”.
No debería serlo, y en ese esfuerzo, alcaldes como Omar Muñoz no sólo se muestran tal como son, arrastran consigo a la marca que los patrocinó para despachar desde sus ayuntamientos ofreciendo honradez y gobiernos no corruptos, mintieron. @analisistv











