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La presidenta Claudia Sheinbaum puso límites claros a la renegociación comercial con Estados Unidos: “no vamos a firmar nada que tenga que ver con una afectación a nuestra soberanía”, afirmó este miércoles durante su conferencia de prensa matutina, al detallar el estado de las conversaciones bilaterales sobre el T-MEC.
La mandataria explicó que, a diferencia de lo esperado, Estados Unidos optó por sentarse por separado con cada país en lugar de reunir a los tres socios comerciales en una sola mesa. Esto derivó en una negociación bilateral entre Washington y Ottawa —donde surgió una diferencia entre Canadá y Estados Unidos— mientras que México sostiene su propio diálogo directo con la administración estadounidense.
“Nosotros llevamos una conversación aparte”, señaló Sheinbaum, y subrayó que su gobierno no participó en el desencuentro entre los otros dos socios.
De acuerdo con la presidenta, el objetivo central de México en la mesa de negociación es doble:
Reducir los aranceles que actualmente afectan al acero, aluminio y autos, calificados por Sheinbaum como “injustos” y dañinos para la economía nacional.
Evitar nuevos gravámenes, luego de que Estados Unidos anticipara una ronda adicional de aranceles dirigida a varios países del mundo, bajo el argumento de la llamada “sobrecapacidad”.
La mandataria fue enfática al fijar el límite de lo que México está dispuesto a negociar: “la soberanía y aquello que consideramos que no debe ser negociable.”











