Por Carlos Clemente
Los centros penitenciarios de Puebla siguen siendo el retrato más fiel de la corrupción institucional. Pese a los constantes operativos de “decomiso” y “vigilancia” que presume la Secretaría de Seguridad Pública, al interior de los Ceresos se consigue de todo: drogas, alcohol, celulares, pantallas, bocinas, armas y hasta cerveza fría. Hay de todo, menos control.
Es la misma historia de siempre. Cambian los directores, los mandos y los discursos, pero no el sistema que permite que los penales funcionen como auténticos mercados clandestinos.
Un círculo vicioso donde la autoridad se finge sorprendida, el interno paga por privilegios y todos —de un lado y del otro— saben exactamente cómo se mueve el negocio.
El Cereso de Tepexi de Rodríguez es un ejemplo del desorden institucional. Desde julio a la fecha, las autoridades han realizado cinco operativos, y en cada uno de ellos se han encontrado artículos prohibidos: pantallas, celulares, bocinas, drogas como heroína, marihuana y cristal, así como paquetes de cerveza listos para su venta. También objetos punzocortantes y utensilios para el consumo de estupefacientes.
¿Cómo se explica el ingreso de estos artículos? Todo parece entrar por arte de magia, a pesar de los supuestos protocolos “estrictos” en las visitas familiares.
La realidad es otra: sin complicidad interna, nada de eso cruzaría un solo filtro. La corrupción es el verdadero pase de acceso. Los penales poblanos están lejos de ser centros de readaptación; son feudos donde la autoridad negocia con el crimen, y el castigo se convierte en privilegio para quien puede pagarlo.
El caso de Tehuacán lo confirma. En septiembre pasado, su director fue cesado luego de que un operativo revelara dinero en efectivo, celulares, armas y hasta refrigeradores dentro de áreas controladas por grupos de internos. Lo que se supone debía ser un penal, terminó siendo un hotel con servicio VIP.
De poco sirven los operativos coordinados entre la SSP, el Ejército y la Guardia Nacional, si cada decomiso se convierte en una foto repetida del fracaso.
Mientras no se investigue y sancione a los directivos involucrados, los penales de Puebla seguirán siendo tierra de nadie. Mejor dicho, tierra de todos los que pagan por mandar desde dentro. @analisistv











