Por Luis Camacho
Bajo el lema “Soy Papá, No Criminal”, decenas de hombres y sus familias se congregaron frente a la Catedral para denunciar lo que califican como un sistema judicial parcial que, bajo el argumento de proteger a la infancia, termina por fracturar el vínculo afectivo entre padres e hijos.
A diferencia de las protestas convencionales, el grupo optó por la visibilidad del afecto al instalar un tendedero de amor, donde fotografías, cartas y dibujos servían como recordatorio de los años de convivencia perdidos entre procesos legales interminables.
Los colectivos, entre los que destacan “Soy Papá No Criminal” e “Infancias sin Barreras”, denunciaron un sesgo sistemático en los juzgados familiares que, según los manifestantes, favorece de manera automática a las madres en los procesos de guarda y custodia.
Asimismo, acusaron directamente al Poder Judicial de Puebla por presuntas irregularidades y el entorpecimiento de expedientes, lo que prolonga la separación familiar por meses o incluso años.
Los padres que se fueron cita este mañana en el Zócalo enfatizaron que su exigencia no es solo un derecho de los adultos, sino un derecho humano de las niñas y niños a crecer con una figura paterna presente.
Además, señalaron la necesidad de aplicar con imparcialidad los conceptos de violencia vicaria, exigiendo que no se utilicen como herramientas para criminalizar la paternidad sin pruebas contundentes.
En ese sentido, exigieron justicia a fin de que los jueces revisen los expedientes con humanidad y no con burocracia, ya que los hijos tienen derecho a una familia completa, pues son juzgados de antemano por el simple hecho de su género dentro de las disputas.
La jornada concluyó con un llamado a la sociedad civil para limpiar la lucha de los padres buscadores, reiterando que la meta final es lograr que ningún niño poblano crezca con una infancia con barreras.











