La decisión ocurre a pocas semanas de las elecciones legislativas en Estados Unidos, donde los republicanos buscan mantener su mayoría en el Congreso.
Por Patricia Rayón
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, cuestionó este sábado la decisión de Estados Unidos de suspender temporalmente la aplicación de un paquete de sanciones contra Rusia por motivos de “interés nacional”, al considerar que la medida reduce la presión sobre Moscú en medio de nuevos ataques contra infraestructura energética ucraniana.
A través de sus redes sociales, Zelenski sostuvo que la decisión implica dejar de aplicar la llamada Ley Lindsey Graham, legislación que busca endurecer las sanciones contra la economía rusa y limitar los recursos destinados a sostener su maquinaria bélica.
El mandatario ucraniano consideró que la norma podría contribuir a presionar a Rusia para poner fin al conflicto, por lo que advirtió que disminuir las sanciones y otorgar alivio financiero a Moscú podría tener el efecto contrario al buscado.
“No sirve más que para animarlo a seguir atacando”, afirmó, al referirse a la decisión de la administración de Donald Trump.
La medida también generó cuestionamientos sobre una posible violación de la legislación bautizada en honor al fallecido senador republicano Lindsey Graham, quien fue uno de los principales defensores de Ucrania dentro del Congreso estadounidense.
Zelenski insistió en que la ley todavía podría ser utilizada como una herramienta de presión contra el gobierno de Vladimir Putin.
Desde Moscú, en cambio, la decisión fue recibida favorablemente, ya que Kirill Dmitriev, emisario ruso que participa en las conversaciones sobre el futuro del conflicto, calificó la suspensión de las sanciones como un momento “importante” e “histórico” y afirmó que las medidas habían provocado daños a la economía estadounidense y a los mercados internacionales.
La decisión de Donald Trump se produjo después de que Estados Unidos y Rusia alcanzaron un acuerdo relacionado con el abastecimiento de diésel ruso a los mercados estadounidenses, a cambio de un alivio en las sanciones.
El movimiento ocurre además en un contexto de tensiones entre Trump y Zelenski por la estrategia frente a la guerra.
El escenario coincide con la cercanía de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos, en las que los republicanos buscan mantener su mayoría en el Congreso.
La administración Trump también enfrenta presión por el incremento de los precios de los combustibles, un problema que el gobierno estadounidense ha relacionado con el conflicto iniciado en febrero entre Estados Unidos e Israel contra Irán.











