Déjense de ingenuidades, de tres saldrá el elegido del 2027

Por Jesús Ramos

En política, los cargos más altos son los más peleados, párale de contar, no por vocación de servicio, sino por vocación de poder. Y la presidencia municipal de la capital poblana es altamente codiciada.

Es para muchos, la antesala de algo grande o el refugio perfecto para no desaparecer. Obvio, en toda competencia hay punteros, también comparsas, y aquí no es distinto.

Lideran el pelotón tres nombres que, guste o no, concentran el combustible de la política de antaño y de hoy, estructura, influencia y recursos, por supuesto que nos estamos refiriendo a Laura Artemisa, José Luis García Parra y Pepe Chedraui.

Paren de contar. Detrás de ellos viene una docena, o más, de aspirantes que se placean, sonríen, dicen querer, se toman fotos, alzan la mano. No buscan necesariamente ganar, lo que quieren es negociar.

Esa estrategia la sabemos, se inscriben, luego se suman, se bajan y aceptan puestos de consolación. Nadie compite gratis en política. Revise, recuerde, eche la memoria atrás.

Muchos de los que ya dijeron querer saben, como nosotros, que sus canicas les son insuficientes, sin embargo, simulan e intentan construir narrativas de competencia auténtica. ¿Para qué? Para sentarse en la mesa llegado el momento de repartir posiciones.

El poder no siempre se conquista, la mayoría de las veces se negocia. No se trata de ambicionarlo nada más, sino de fingir pureza mientras los hacen. Encuestas irán y vendrán.

Se publicarán “estudios serios” que colocarán arriba a quién los pague. Se hablará de competitividad, de conocimiento, de intención de voto, pero cualquier análisis frío conduce al mismo punto: por posición, influencias, recursos humanos, económicos y materiales, el candidato del 2027 saldrá de ese trío.

No hay más. La política poblana no es una tómbola, es un tablero. Y en ese tablero no todos juegan con las mismas piezas, algunos tienen estructura, otros, control presupuestario, relaciones de alto nivel. La suma de esas variables, reduce dramáticamente el abanico real de posibilidades.

Los demás son ruido, que nadie se llame a sorpresa cuando, con o sin encuestas de por medio, el desenlace confirme lo que hoy se advierte, la democracia interna de los partidos es una coreografía bien ensayada, el libreto cambia, el final casi nunca.

Mientras Laura Artemisa, García Parra y Pepe Chedraui corren para ganar, otros trotan para negociar. Así ha sido, así será, y quien quiera creer que la política es un concurso de virtudes, que busque en los cuentos de príncipes y princesas. @analisistv

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *