Por Luis Camacho
Las propias instituciones educativas en el municipio de Puebla se han convertido en el principal obstáculo para garantizar la movilidad en sus inmediaciones, al frenar y rechazar de manera directa la aplicación de sanciones viales durante las horas de entrada y salida de clases.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), los operativos implementados por la Dirección de Tránsito para combatir la doble fila y otras infracciones colisionan contra la resistencia institucional de los planteles.
La corporación lamentó que los directivos reprochen la intervención de los elementos bajo el argumento de que las autoridades buscan modificar una «dinámica que se ha hecho por años».
La dependencia municipal detalló que la estrategia de ordenamiento vial enfrenta un bloqueo de dos frentes donde una de ellas tiene que ver con el cuestionamiento de la presencia de los agentes viales bajo premisa de que su labor debería limitarse a auxiliar el cruce y no a infraccionar a los infractores.
Los bloqueos por parte de los padres de familias son calificados por la corporación como «exageradamente irresponsables», ya que justifican el bloqueo de la vialidad bajo el pretexto de que su detención en zonas prohibidas «es solo un minuto».
Frente a esta postura de protección a las malas prácticas por parte de los colegios, la SSC enfatizó que el problema es el incumplimiento del reglamento de tránsito, el cual prohíbe el estacionamiento en doble fila, una falta que se concentra de forma crítica en los accesos escolares.
La corporación reconoció que se otorga un margen de flexibilidad en el uso del espacio público de entre 10 y 20 minutos previos al inicio de clases para agilizar la bajada rápida de los alumnos.
No obstante, la SSC señaló que el desorden se dispara debido a los conductores que llegan al límite del horario escolar e insisten en estacionarse indebidamente, colapsando la circulación.











