Introductores reportaron un aumento del 30% en el precio del ganado, situación que podría elevar el costo del tradicional platillo.
Por Patricia Rayón
A un mes del inicio de la temporada del mole de caderas en Tehuacán, los introductores comenzaron a recorrer la Mixteca poblana y oaxaqueña en busca del ganado que será utilizado este año, pero el panorama no es favorable ya que hay menos chivos disponibles y el precio del ganado en pie registra un incremento de alrededor del 30 por ciento.
Benigno Márquez Zacarías, introductor tradicional de Tehuacán, explicó que representantes de la Hacienda San Marcos realizaron recorridos para verificar la disponibilidad y condiciones de los animales; sin embargo, señaló que la producción de ganado caprino ha disminuido año con año, principalmente por la falta de pastores dedicados a su crianza y alimentación.
Uilebaldo Cepeda Martínez, también introductor, detalló que los animales destinados a esta tradición deben tener entre dos y tres años de edad y encontrarse completamente cebados. Este proceso se completa durante octubre, después de la temporada de lluvias, cuando las condiciones permiten contar con alimento suficiente para el ganado.
La menor disponibilidad de animales comenzó a reflejarse en los precios, pues los introductores estimaron que el ganado en pie es actualmente 30 por ciento más caro que el año pasado, un incremento que podría trasladarse al costo de las caderas y, también, al precio que los restaurantes cobrarán por el platillo.

Durante la temporada pasada, un juego sencillo de caderas llegó a venderse hasta en 2 mil 350 pesos, cantidad que, de acuerdo con los introductores, permite preparar aproximadamente 10 porciones. A este costo se suman los demás ingredientes necesarios para la elaboración del mole, algunos de los cuales también podrían registrar incrementos.
Ante este escenario, los productores e introductores anticiparon una temporada más cara para el mole de caderas en 2026.

La preocupación es que el incremento termine reflejándose en los menús de los restaurantes y pueda afectar el consumo y la llegada de visitantes a Tehuacán durante una de sus temporadas gastronómicas más importantes de la región.










