Por Jesús Ramos
El primero de mayo mientras medio país desfila entre nostalgias recicladas y lágrimas obreras en Puebla se hará un ajuste de gabinete si el gobernador no cambia la fecha. Jorge David Cortés llegará a la Coordinación de Comunicación Social.
Hará equipo con Javier Sánchez Galicia y Pepe Tomé, tres perfiles que le saben a las narrativas y a la comunicación gubernamental. Del otro lado del tablero, Claudia Hernández aterrizará en Morena como delegada de comunicación.
No será secretaria, no puede, pero eso es lo de menos, el poder real no siempre tiene nombramiento, que alguien les platique de Córdoba Montoya, y Claudia no llegará a llenar formatos, llegará a diseñar discurso y a entrenar morenistas.
Si algo ha quedado claro rumbo al 2027, es que la elección no sólo será de territorio, también de narrativas y el que cuente mejores historias tendrá medio camino ganado, ahí es donde Claudia entrará en acción.
Dará cursos, talleres, media training y evangelización política para convertir candidatos en voceros de sí mismos, se sabe que luego cometen cada metida de pata de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Gobierno y partido tendrán un mismo relato de la transformación, buenos resultados y humanismo mexicano, un mismo fin, así es la comunicación de hoy, un híbrido extraño de principios básicos con viralización.
Muchos pesimistas dicen cada cosa de la comunicación gubernamental, disparate y medio, como si ellos fueran genios de la propaganda escrita, la solución de crisis y amaino de problemas.
En sus respectivos frentes, Claudia, Jorge, Javier y Pepe entienden este negocio, saben que un tuit puede más que un informe, que un video mal editado no alcanza propósitos y que la estrategia coincidente partido-gobierno será fundamental en las elecciones de medio término.
Así que el primero de mayo no será una fecha cualquiera, será el día en que fue trazado el relevo en Comunicación Social del Gobierno y enroque en el partido. @analisistv











