Por Luis Camacho
En respuesta a las enérgicas denuncias de habitantes y organizaciones civiles, la Profepa
intervino en el barrio de Metlaxixtla del municipio de Zacatlán, ordenando la clausura total y temporal de un predio en el paraje «El Ranchito», donde se operaba una mina clandestina de feldespato.
La comunidad ya había encendido las alarmas tras detectar la introducción de maquinaria pesada en una zona de preservación forestal al sufrir la remoción de tierra para la extracción del mineral y modificación de su ecosistema.
Las organizaciones señalaron directamente a Juan Lira, excandidato a la alcaldía de Chignahuapan como el presunto responsable de arrancar esta explotación mineral sin contar con los permisos ambientales ni una concesión minera vigente.
Durante la inspección oficial, las autoridades confirmaron que los responsables carecían por completo de las autorizaciones obligatorias en materia de impacto ambiental y de cambio de uso de suelo.
De acuerdo con el reporte de la Profepa, los encargados de la obra no pudieron acreditar permisos para la tala de árboles en el área forestal, así como la alteración del entorno ecológico local y el cambio de uso de suelo en terrenos protegidos.
Ante el riesgo inminente, la dependencia federal colocó los sellos de clausura bajo el folio PFPA/271/352/00020-2026, acción que busca congelar los trabajos, mantener el sitio en su estado actual y frenar un desastre ecológico mayor.
La Profepa recordó que este tipo de actividades sin regulación no solo implican sanciones administrativas, sino que constituyen un delito federal, toda vez que el cambio de uso de suelo sin el aval correspondiente es castigado penalmente.
Las autoridades informaron que mantendrán guardias y labores de vigilancia estrictas en Metlaxixtla para asegurar que los sellos de clausura se respeten tras la introducción de maquinaria pesada en una zona de preservación ecológica.











