Trump pierde fuerza en EU, pero mantendrá la presión sobre México

El nuevo equilibrio en el Congreso estadounidense podría modificar las negociaciones comerciales con nuestro país.

Por Redacción

La derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos modificó el escenario político para Donald Trump; sin embargo, este panorama no significa necesariamente que cambiará la postura de su gobierno hacia México.

Ante los resultados electorales del 3 de noviembre, los analistas Raúl Hermosillo y Fidencio Aguilar Viquez señalaron que Trump enfrentará mayores contrapesos en el Congreso, por lo que podría buscar en la política exterior una vía para recuperar liderazgo y popularidad, de acuerdo con una entrevista realizada por este medio.

Raúl Hermosillo explicó que cuando un presidente enfrenta problemas económicos, pérdida de respaldo legislativo y dificultades para avanzar su agenda interna, una de las alternativas suele ser concentrarse en asuntos internacionales.

En el caso de Trump, esto podría traducirse en una mayor atención hacia temas comerciales y de seguridad, particularmente en su relación con México.

El especialista consideró que la derrota electoral puede reducir los márgenes de arbitrariedad del mandatario, pero no elimina la incertidumbre para el país.

Uno de los principales puntos de presión serán los aranceles, medida que es rechazada por el 66 por ciento de los estadounidenses al considerar que han contribuido al encarecimiento de la vida y a una reducción de su poder adquisitivo.

Sin embargo, Donald Trump ya ha dejado en claro que pretende mantenerlos, ya que el gobierno estadounidense también ha obtenido ingresos importantes a través de esta política, por lo que no existe certeza de que vaya a modificarse de manera inmediata.

En materia migratoria tampoco se espera un cambio de fondo, pues aunque podría disminuir el nivel de algunas acciones y redadas, los analistas consideraron que la política migratoria y de seguridad nacional continuará formando parte de la agenda de la administración estadounidense.

La seguridad representa otro punto de tensión para México, particularmente por la clasificación y persecución de organizaciones criminales vinculadas con el tráfico de drogas.

En este escenario, la presión estadounidense sobre México podría mantenerse o incluso aumentar.

Raúl Hermosillo planteó además que las negociaciones comerciales podrían retomarse con nuevos interlocutores en el Congreso estadounidense, debido al nuevo equilibrio político que dejaron las elecciones.

El triunfo de figuras demócratas de origen mexicano en estados como Texas y California tampoco representa necesariamente una ventaja automática para México, pues Fidencio Aguilar advirtió que estos políticos forman parte del sistema estadounidense y que sus prioridades están vinculadas principalmente con los electores de sus respectivos distritos y estados.

Por ello, consideró que México no debería asumir que la llegada de nuevos gobiernos demócratas en entidades fronterizas significará un cambio favorable en la relación bilateral.

Más allá de Trump, Fidencio Aguilar señaló que el resultado electoral no debe interpretarse como el final del trumpismo, ya que el conservadurismo estadounidense tiene raíces históricas más profundas y continuará siendo una fuerza política relevante.

Los especialistas también destacaron que las elecciones dejaron una lección sobre la capacidad de las instituciones democráticas para establecer límites al poder.

A su juicio, el resultado muestra que el electorado puede utilizar las urnas para castigar a gobiernos cuando considera que no están dando los resultados esperados.

Para México, indicaron, el escenario obliga a observar con atención los cambios políticos en Estados Unidos, particularmente porque el comercio, la migración y la seguridad seguirán siendo temas centrales de la relación bilateral, incluso con un Trump políticamente más acotado.

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