Washington ya mantiene una base en la isla ártica, mientras analistas esperan conocer el tratado para determinar qué facultades adicionales contempla.
Por Patricia Rayón
Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia alcanzaron un acuerdo de seguridad que permitirá ampliar la presencia militar estadounidense en la isla ártica, aunque los alcances concretos del pacto todavía no se conocen. El documento está previsto para firmarse la próxima semana en Nueva York, durante la Asamblea General de Naciones Unidas.
El presidente Donald Trump presentó el acuerdo como un avance para Washington y afirmó que Estados Unidos tendrá control permanente sobre asuntos de seguridad y otras necesidades estadounidenses en Groenlandia.
El mandatario también anunció que comenzará el proceso para incrementar la presencia militar en el territorio, pero no detalló cuántos efectivos serán desplegados ni dónde estarán ubicados.
La interpretación de Washington contrasta con la postura de Dinamarca y Groenlandia, ya que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el jefe del gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, señalaron que el pacto reconoce la soberanía del Reino de Dinamarca, la integridad territorial y el derecho de los habitantes de la isla a decidir su futuro.
Una de las principales incógnitas es cuánto cambiará la relación militar respecto al acuerdo de defensa firmado por Washington y Copenhague en 1951, que ya concede a Estados Unidos amplias posibilidades de operación en Groenlandia.
Actualmente, Estados Unidos mantiene presencia permanente en la Pituffik Space Base, instalación estratégica para operaciones de vigilancia y defensa en el Ártico. El nuevo entendimiento contempla una mayor presencia estadounidense y restricciones para impedir que países considerados adversarios establezcan bases o realicen determinadas inversiones sensibles en Groenlandia.
El acuerdo llega después de meses de tensión provocados por las declaraciones de Trump sobre su intención de adquirir Groenlandia, posibilidad rechazada reiteradamente por las autoridades danesas y groenlandesas.
Aunque las tres partes destacan que el nuevo esquema reforzará la seguridad del Ártico, sus efectos dependerán del contenido definitivo del documento y de los procesos de aprobación correspondientes.










