Por Redacción
Rusia realizó uno de los ataques más intensos contra Kyiv desde el inicio de la guerra, utilizando el misil balístico hipersónico Oreshnik, considerado casi imposible de interceptar por los sistemas de defensa aérea actuales de Ucrania. Según autoridades ucranianas, durante la noche fueron lanzados 600 drones y 90 misiles contra distintas zonas del país, dejando al menos cuatro muertos y 87 heridos, entre ellos tres niños.
El misil Oreshnik, capaz de portar múltiples ojivas convencionales o nucleares, fue utilizado por Rusia por tercera vez desde el inicio del conflicto. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky aseguró que el ataque impactó cerca de Bila Tserkva y acusó a Moscú de escalar la guerra. La Unión Europea, Francia y Alemania calificaron el uso del misil como una “escalada temeraria” y una forma de intimidación nuclear.
Rusia afirmó que el ataque fue una represalia por un supuesto bombardeo ucraniano en una zona ocupada de Lugansk, donde Moscú reportó la muerte de 18 niños tras un ataque con drones. Sin embargo, Ucrania rechazó esa versión y sostuvo que solo atacó instalaciones militares relacionadas con operaciones de drones rusos. Mientras continúan los bombardeos, miles de civiles en Kyiv volvieron a refugiarse en estaciones de metro y refugios subterráneos para protegerse de los ataques aéreos.











