Por Luis Camacho
Para frenar el colapso ambiental que provocó su clausura parcial y al mismo tiempo, estirar la vida útil del relleno sanitario de Chiltepeque, la concesionaria RESA se encuentra en la fase final de instalación de una membrana impermeabilizante en una de sus celdas.
Así lo reveló Rodrigo Durán, presidente de la comisión de Medio Ambiente quien detalló que esta obra busca resolver la crisis desatada desde el pasado 13 de mayo, fecha en que la Profepa intervino el sitio por fugas de lixiviados.
El conflicto estalló a mediados de mayo, cuando vecinos de la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla alertaron sobre escurrimientos de líquidos tóxicos provenientes de la basura, los cuales terminaron afectando gravemente los terrenos de cultivo de la zona y encendieron focos rojos por posibles riesgos a la salud pública.
Durante una reunión con las autoridades municipales, Rodrigo Durán reveló que representantes legales de RESA justificaron los derrames argumentando que las atípicas e intensas lluvias caídas en la capital sobrepasaron la capacidad de contención del depósito.
El también regidor fue claro al señalar que el gobierno municipal está a la espera del informe técnico definitivo que entregará la concesionaria, pues las explicaciones no eximen a la firma de sus responsabilidades legales y operativas.
En este documento indicó que RESA deberá comprobar que ha subsanado cada una de las observaciones hechas por la Profepa antes de pensar en la reapertura total de las instalaciones.
«La empresa colocó esta membrana para contar con más años de vida y ya estaban concluyendo estos trabajos; esta es la última información con la que contamos, estamos atentos a su avance», mencionó.
El integrante del Cabildo enfatizó que la empresa tiene que cumplir al pie de la letra con el pliego de recomendaciones ambientales, ya que de comprobarse la persistencia de irregularidades en el manejo de los residuos, la concesionaria será acreedora a las sanciones correspondientes.











