Por Jesús Ramos
En Tehuacán ocurre una paradoja con tinte cómico. Dos de las mujeres que buscan convertirse en candidatas de Morena a la presidencia municipal arrojan en encuestas más negativos que potencial de voto.
Olga Lucía Romero Garci Crespo y Rosario Orozco Caballero pelean codo a codo, palmo a palmo, por decirlo en términos coloquiales, el liderazgo del rechazo de los tehuacaneros.
Demoscopistas con muestras levantadas comparten que los negativos de las dos son considerablemente superiores a su intención de voto. Olga Lucía raya el 60 por ciento de rechazo, mientras que La Viuda de Barbosa ronda los 57 puntos.
Son cifras que de confirmarse colocarían a este par en una situación incómoda y de carcajada por la resistencia ciudadana a ser gobernada por cualquiera de ellas.
La paradoja es que las dos quieren ser abanderadas morenistas, las dos se mueven en territorio, las dos realizan actividades proselitistas y las dos nadan a contracorriente hacia un objetivo imposible de alcanzar por la ruta estadística.
Olga Romero arrastra dos pesadas famas. Ciudadanos y campesinos de la región repudiaron sus aspiraciones después de haber pedido el voto en 2021 sin que hubiese regresado al distrito.
Esas mismas personas, hace unos días, acudieron a la Ciudad de México para pedir al Comité Ejecutivo Nacional de Morena no considerarla por su falta de resultados legislativos, divorcio con la militancia y nepotismo. Agregue su feroz deseo público por apropiarse de una herencia familiar ajena a ella.
Rosario Orozco comparte lastre con Miguel Barbosa. En Tehuacán ella y el difunto siguen siendo tema de conversación negativa por no haber hecho lo suficiente por su ciudad cuando detentaron el poder del estado.
Olga Romero y Rosario Orozco tienen todo el derecho de competir por la candidatura de Morena a la alcaldía, eso nadie lo discute, pero si esos 60 y 57 puntos de rechazo son confirmados por empresas especializadas, más valdría al partido buscar candidato por otro lado.











