Por Jesús Ramos
Ni Laura Artemisa ni Pepe Chedraui son auténticos fenómenos de la política poblana. Seamos serios caray. Ni Pepe es el Messi de aquí cerca ni Laura la Taylor Swift de a la vuelta. Ninguno ha redefinido el mapa político estatal. Pero seamos realistas, Morena apostará por cualquiera de ellos dos para retener la capital ante el universo limitado de opciones que tiene en 2027.
Por eso resulta divertido observar a los porristas de los distintos aspirantes girar las matracas con tal entusiasmo que cualquier traumatólogo les recomendaría reposo absoluto so riesgo de sufrir severos desgarros musculares de tanto movimiento brusco.
Los bastoneros de Moreno Valle Buitrón, La Bonita y Celina andan peor de exagerados en las piruetas y el levantamiento de la patita con split incluido que los matraquenses. De pena ajena esto. Su emoción es comprensible, su objetividad, en cambio, escasea en sus apasionadas entregas.
Rodolfo Rivera Pacheco sostiene con números y gráficas que Pepe y Artemisa son las opciones más competitivas de Morena. Rodolfo es un demoscopista serio. Le creo. Ante tanta encuesta fake filtrada Rivera Pacheco alumbra en la oscuridad la ruta posible.
Ahora bien, existe un elemento esencial que tarde o temprano aparecerá sobre la mesa de Claudia Sheinbaum llegado el momento de decidir quién debe encabezar la defensa de la Puebla de Zaragoza. Y esa pregunta no será únicamente quién es mejor. Será una pregunta cruel.
¿Cuenta con estructura política? La presidenta sabe que las campañas se ganan con votos, pero también sabe que los votos se organizan con estructura, operadores, movilización, representación territorial, cuadros capaces de defender casillas y sostener presencia en colonias, juntas auxiliares y secciones electorales.
Cuando Sheinbaum, no Morena, consulte a sus operadores políticos y reciba respuestas francas, la evaluación será inevitable. ¿Moreno Valle Buitrón? No tiene. ¿La bonita? Tampoco. ¿Celina? La respuesta será en negativo.
En cambio, cuando la pregunta recaiga sobre Laura Artemisa y Pepe Chedraui la respuesta será diferente. Si tienen. Más allá de simpatías y vorágines publicitarias, de campañas agresivas en redes sociales y matraqueros digitales, ambos disponen de algo que en Morena sigue teniendo un valor determinante, organización política real.
Es ahí donde las encuestas dejan de ser punto final para convertirse en algo secundario. Cuidar casilla y llevar votos marca diferencia entre la candidatura soñada y la victoria posible. @analisistv











