Juan Rivera y Omar Muñoz, lujo, nepotismo y lastres que Morena carga rumbo al 2027

Por Jesús Ramos

Existen políticos que se echan al partido al hombro y otros que los arrastran al abismo como anclas amarradas al tobillo. En Puebla, Morena sabe que Juan Rivera y Omar Muñoz son sus lastres más pesados rumbo al 2027.

Dos nombres que en los pasillos del poder provocan más muecas de preocupación que gestos de alegría, lo saben perfectamente el gobernador Alejandro Armenta, Andrés Villegas y Olga Lucía Romero Garci-Crespo.

Los tres pueden presumir encuestas, programas sociales y músculo territorial, pero hay video, fotografías e información dura de Chignahuapan y Cuautlancingo que destruyen votos y discursos.

Mientras la doctrina obradorista predica austeridad, humildad republicana y empatía con el pueblo, Rivera se mostró con fajos de billetes, fiestas ostentosas, exhibicionismo vulgar y vanidad. El problema no es sólo moral, es electoral.

En Morena saben que la incongruencia no se limpia con fotografías boteando junto a la Cruz Roja, ni con sonrisas fingidas de trabajo institucional, la mala fama pública es como la pólvora, una vez encendida, ya nadie controla el incendio.

Juan Rivera quedó chamuscado en la conversación popular, saben de él lo mismo en Puebla que en Baja California y Yucatán, para la gente es el alcalde que confundió el servicio público con una fiesta suya de abundancia ofensiva.

Del otro lado aparece Omar Muñoz, el alquimista del parentesco burocrático, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum intenta expulsar el nepotismo de Morena por la vía estatutaria y constitucional, en Cuautlancingo pareciera que el árbol genealógico se convirtió en organigrama oficial del ayuntamiento.

Omar tiene familiares incrustados en el poder, apellidos repetidos dentro de la nómina y fuera de ella por debajo de la mesa, hizo del servicio público un negocio doméstico con hermanos, primos, tíos, tías, etcétera.

El mensaje es devastador para Morena porque contradice el discurso nacional. ¿Cómo combatir al viejo régimen si en los municipios se reciclan las mismas prácticas priistas y panistas? ¿Cómo hablar de transformación cuando el poder se reparte entre familiares? Omar Muñoz y Juan Rivera se convirtieron en un problema electoral, son símbolo incómodo de aquello que Morena prometió erradicar.

Ni Juan Rivera podrá borrar la percepción de frivolidad tomándose fotos humildes, ni Omar Muñoz podrá esconder el nepotismo detrás del discurso político de honestidad, son ambos referencia negativa en sus municipios, estado y el país. @analisistv

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