Por Jesús Ramos
No confundamos una auditoría con una sentencia. No son lo mismo. Una auditoría observa, la sentencia castiga. Entre una y otra existen semanas, meses para solventar y argumentos jurídicos leoninos que sostienen alcaldesas autoritarias y oscuras en el manejo de las finanzas públicas.
La presidenta de Acatlán de Osorio Guadalupe Bárcenas no será removida. La ausencia de contratos de obra, compras de bienes y servicios, inconsistencias documentales, la falta de facturas y la opacidad no serán su lápida, el expediente camina por el carril político.
Lo que hoy adelantamos se hará oficial en días próximos. La Auditoría Superior del Estado contrastó partidas presupuestales con el ejercicio del gasto y el resultado no apunta a la separación del cargo, sólo a un catálogo de observaciones administrativas que podrá solventar con tiempo suficiente.
Traduzcamos al lenguaje coloquial, habrá coscorrón, pero no guillotina. Se le requerirá información, aclaraciones, explicaciones, documentos, no medidas extremas.
En el Congreso del Estado el discurso será sencillo, no existen elementos jurídicos suficientes para promover responsabilidades mayores o una separación del cargo. Esa será la posición que defenderá Pável Gaspar y Julio Huerta desde la investidura legislativa.
El asunto del nepotismo tampoco caminará con mayores consecuencias. En el mejor de los casos para quienes esperaban por este delito una sanción ejemplar, la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno de Alejandro Espidio apenas se limitará a una advertencia institucional.
Ayer miércoles, Guadalupe Bárcenas acudió tanto a las oficinas de la Secretaría de Gobernación como a la Auditoría Superior del Estado para conocer la notificación de los resultados fiscalizadores que concluyeron la semana pasada. ¿Hay observaciones? Sí. Pero también tiempo para solventarlas.
Los acatecos y medios informativos serios hablamos de un terremoto con epicentro en Acatlán de Osorio, sin embargo, la crisis política sólo fue un temblor de baja intensidad en el terreno político.
Bárcenas solventará las observaciones, sin contratos probatorios, algo que no equivale a demostrar que las finanzas fueron manejadas de manera impecable. El procedimiento legal continuará sin mayores consecuencias. Para calmar la sed de sangre de los espectadores sólo recibirá un coscorrón público.
Un dato relevante en toda la trama es que la alcaldesa jamás presentará los contratos de obra, tampoco los que justifiquen las compras de bienes y servicios porque carece de ellos. Gastó millones de pesos sin preocuparse por encuadrar licitaciones, adjudicaciones e invitaciones restringidas con los marcos legales y administrativos.
Guadalupe Lucero Bárcenas será el caso más evidente de impunidad en Puebla. @analisistv











