Escuelas bajo el acecho del narco

Por Carlos Clemente

Hay diagnósticos que no admiten eufemismos. El más reciente de la Secretaría de Seguridad Pública es uno de ellos: en Puebla ya se detectó consumo de drogas sintéticas en escuelas primarias, secundarias y bachilleratos.

No es un rumor o un caso aislado. La propia autoridad reconoce que tiene identificadas cuatro regiones del estado —la Sierra Norte, la Sierra Negra, la Sierra Nororiental y la Mixteca— donde este fenómeno ya está presente.

La gravedad del problema no radica únicamente en las cifras. Está en lo que representan. Se trata de niñas, niños y adolescentes, algunos desde los 12 años, que están siendo captados por organizaciones criminales que encontraron en los entornos escolares un mercado para sembrar adicciones y garantizar consumidores.

La advertencia de la SSP es todavía más preocupante: México dejó de ser únicamente un país de paso para convertirse en un país consumidor de drogas sintéticas. Puebla forma parte de esa realidad. Negarlo sería tan irresponsable como permitir que el problema siga creciendo.

Los datos respaldan esa preocupación. El Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones reporta que el 46.4% de los pacientes poblanos atendidos comenzó a consumir drogas entre los 15 y 19 años.

La cannabis continúa siendo la principal sustancia de inicio, con 66.3% de los casos, pero las metanfetaminas ya representan el 13.2%, una cifra que revela cómo las drogas sintéticas avanzan con rapidez entre los jóvenes.

Frente a un problema de esta magnitud, las campañas ocasionales ya no alcanzan. Se necesitan políticas públicas permanentes, prevención desde la educación básica, atención psicológica accesible, coordinación entre autoridades educativas, sanitarias y de seguridad, además de reformas legales que castiguen con mayor severidad a quienes utilizan a menores como clientes del crimen organizado.

Pero el Estado no puede combatir esta amenaza en solitario. Padres de familia, maestros y sociedad en general también tienen una responsabilidad ineludible. La primera batalla contra las adicciones comienza en casa y continúa en la escuela.

El problema dejó de estar en las calles. Ya entró a las aulas.

Si hoy las drogas sintéticas circulan entre estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato, el tiempo de los diagnósticos terminó.

Lo que está ocurriendo no es una crisis de seguridad: es una emergencia nacional que amenaza con arrebatarle a México y a Puebla lo más valioso que tienen: sus niños y sus jóvenes. @analisistv

Un comentario

  1. Esto ya es más que sabido por las autoridades solo que lo permiten solapando a los distribuidores
    Por que reciben el soborno para que los dejen trabajar

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