Por Jesús Ramos
El tiempo, ese tirano que a todos alcanza, finalmente obligará a los aspirantes políticos de Puebla a reencontrarse consigo mismos para a evaluar lo hecho. Las precampañas tendrán que interrumpirse por el árbol de navidad.
No hay de otra, los inquietos deberán esperarse a mediados de enero a partir del viernes próximo. Una eternidad para ellos, un alivio para nosotros. Seamos realistas los votantes potenciales en adelante le darán la espalda a todo astuto político.
Desde el Puente Guadalupe-Reyes, el país entero manda al demonio a quienes se desviven por “servir al pueblo” con ansias de aparecer en la boleta del 2027. La gente entra en modo peregrinaciones, ponche, posadas, regalos, villancicos y sidras.
Así que los encariñados en ser alcaldes, diputados o lo que sea que sus ansias les dicten, deben hacer lo más sabio, quedarse quietos, entrar en pausa, tomar el recreo de aquí al 15 de enero, dedicarle tiempo a su familia y a estas fiestas.
El dominio es absoluto de La Morenita del Tepeyac, El Niñito Jesús, Santa Claus y Los Reyes Magos. Político que pretenda robarle tiempo al modo navideño estará condenado a perder.
Observe su entorno. Está clarísimo que todo mensaje político está cayendo ya al vacío. Las personas normales celebran a partir de la presente semana, conviven, comen y piensan en cosas más importantes que la grilla.
Sin ojos no hay campaña, sin oídos no hay discurso y sin público no hay espectáculo. Son tiempos de retiro, de dar la espalda a los Noroñas, Monreales y a todo partido político. Ocurre cada año en esta temporada. El mundo entero se desentiende de lo terrenal para involucrarse en lo subrealista. @analisistv











