Por Carlos Clemente
Muy mal parada queda la presidenta municipal de Zacatlán, Beatriz Sánchez Galindo —emanada de Morena, pero con ADN tricolor— cuando se revisan los números oficiales en materia de seguridad. Su lema de campaña, “Zacatlán, el mejor lugar para vivir”, hoy suena a humor negro.
Ya pasó la curva de aprendizaje. Y lo que hay no es transformación ni bienestar, sino retroceso.
En su primer año de gobierno, la incidencia delictiva creció 12%. Los homicidios dolosos se dispararon 150% en 2025 respecto al año previo. El robo a transportistas y las extorsiones se duplicaron. El robo de vehículos aumentó 40%; el despojo, 46%; los delitos cometidos por servidores públicos, 83%; y los ilícitos contra el medio ambiente, 66%. Un balance devastador.
Las cifras de la Fiscalía no opinan: exhiben la incapacidad. Y desmontan cualquier narrativa populista.
En medio del debate nacional sobre el nepotismo —que Morena promete erradicar en 2027, aunque legalmente aplicaría hasta 2030— en Zacatlán se aprovechó el vacío legal: el poder municipal se heredó entre esposos. Cambio de colores, de forma, no de fondo. Una alternancia simulada.
Mientras tanto, una sociedad con profundas raíces indígenas y rezagos históricos sigue esperando que Beatriz Sánchez Galindo cumpla sus promesas de campaña.
Como si faltara algo, desde hace meses operan en la región redes de préstamos “gota a gota”, operadas por colombianos quienes actúan con absoluta libertad e impunidad –como en muchos otros municipios de Puebla-, irrumpiendo la vida de los habitantes del Pueblo Mágico.
Apenas ha transcurrido un tercio del gobierno y ya se habla, en corto, en el círculo cercano, de reelección.
Con esta carta de presentación, ¿Bety se atreverá a pedir otra vez el voto?
La respuesta es sí. El cinismo, en política, rara vez tiene límites. @analisistv












Un comentario
Seguimos con los mismos policía corruptos que nos gobiernan sin pudor beneficiándose con su posición en el poder, 😵💫