Por Luis Camacho
El relleno sanitario de Chiltepeque ha solventado en su totalidad las observaciones técnicas y ambientales emitidas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Sin embargo, el depósito mantendrá un tope preventivo en sus actividades y operará al 80% de su capacidad en tanto se desahoga el trámite legal definitivo.
Así lo confirmó Omar Rodríguez, coordinador del Organismo Operador del Servicio de Limpia del municipio de Puebla, quien detalló que el porcentaje operativo actual permite el ingreso paulatino y controlado de los residuos sólidos urbanos provenientes de ocho municipios de la región.
El conflicto legal tiene su origen en mayo de 2026, cuando la Profepa ordenó una clausura parcial y temporal del recinto tras detectar fallas en el manejo de lixiviados y escurrimientos en terrenos agrícolas colindantes con la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla.
Para revertir la sanción, la autoridad ambiental impuso un plan de acción preventivo integrado por 12 requerimientos urgentes en materia de infraestructura y contención.
Aunque recientemente el alcalde Pepe Chedraui reportaba un avance del 96%, las autoridades locales ratificaron que RESA ha alcanzado ya el 100% de cumplimiento.
«Los 12 puntos ya se cumplieron y ahorita están en un tema jurídico, netamente de la empresa y la parte federal de la Profepa; ellos están en el tema jurídico y ya determinarán», puntualizó Rodríguez.
A la par de los trámites ante la federación, el Ayuntamiento de Puebla mantiene mesas de supervisión directa en coordinación con los habitantes de Santo Tomás Chautla para garantizar que las operaciones no generen afectaciones a la comunidad.
Las autoridades municipales confían en que, una vez que la Profepa revise y valide los dictámenes finales presentados por la concesionaria, el relleno sanitario de Chiltepeque pueda retomar el 100% de su capacidad operativa antes de que concluya el año.











