Por Jesús Ramos
El Servicio Médico Forense de Puebla tiene almacenados 136 cadáveres, uno “no humano”. Leyó bien, no humano. La información oficial disponible hasta 2026 revela que 93 corresponden a hombres, 12 a mujeres y el resto se clasifica como no valorable.
Por increíble que resulte 28 están plenamente identificados, pero nadie ha acudido a reclamarlos. Detrás de cada uno de ellos hay historias, nombres, familias y ausencias, una persona que murió y cuyo cuerpo terminó bajo resguardo institucional.


Los restos corresponden a 34 municipios de Puebla, 108 de los cuales son cadáveres completos a la espera que alguien llegue a reconocerles para darles sepultura como lo merecen.
La Fiscalía General de Justicia del Estado puso en marcha mecanismos para facilitar la identificación humana y la entrega de cuerpos a familiares. De hecho, desde 2025 informó de los primeros casos identificados a través de huellas dactilares.

Pero entonces aparece el dato salido de una novela de ciencia ficción. Un resto está clasificado como no humano. Y aquí es donde comienzan las dudas mezcladas con preguntas.
¿Qué significa no humano? ¿Un animal? ¿Una pieza anatómica? ¿Restos de algo que todavía no ha podido determinarse? ¿O simplemente una clasificación administrativa capturada de esa manera en la base de datos?


La información del Semefo no lo explica, pero bien pudo especificar que se trata de un animal, un vegetal o un mineral. Hasta podría pensarse, en tono de broma, que lo mismo podría tratarse de un extraterrestre.
Sin embargo, detrás de la broma hay una pregunta seria, ¿qué controles existen sobre la clasificación y trazabilidad de los restos que permanecen bajo resguardo forense?

El asunto no sólo es saber cuántos cadáveres tienen refrigerados, es tener la información de cuántos son, de dónde provienen y por qué pese a saber quiénes son aún no los han ido a reclamar.
Qué significa ese misterio “no humano”. En una institución forense, las palabras deberían ser tan precisas como los mecanismos de identificación de los cadáveres almacenados. Un muerto puede estar identificado o no, puede estar completo o fragmentado, pero “no humano”.
Vaya locura, en Puebla ahora se sabe que el Semefo tiene un muerto que no es humano, lo que todavía no sabemos es qué demonios es, un gris, reptiliano o insectoide.











