Casetas telefónicas fueron compradas por el gobierno de Tlaxcala con sobrecosto del 2 mil por ciento

Por Jesús Ramos

Hay compras que no pueden justificarse por más retórica y discurso que le impriman. Carecen de defensa. La gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros decidió comprar 12 casetas telefónicas tipo Londres rojas, bonitas y pintorescas para colgarlas al programa Mujer Segura.

Hasta ahí podría parecer una ocurrencia noble y estética del gobierno estatal, la sospecha se alimenta después con la aparición de la factura. Un millón de pesos por caseta. Sí, leyó bien.

La adquisición que, de acuerdo con las cotizaciones realizadas para este reportaje, pudo haberse resuelto con un costo exagerado de 600 mil pesos por las 12 casetas terminó representando para los tlaxcaltecas 12 millones de pesos.

Las casetas tipo Londres idénticas o similares a las adquiridas por el gobierno de Lorena pueden encontrarse desde los 18 mil hasta los 50 mil pesos en el extremo de los extremos considerados para esta comparación.

Tomemos el precio mayor de 50 mil como referencia generosa. La caseta cuesta 50 mil, pero el gobierno lorenista pretende que entendamos que los otros 950 mil pesos corresponden al equipamiento con línea telefónica, cámara de video, wifi y un enchufe para cargar celular.

No se trata de cuestionar el programa Mujer Segura, la seguridad de las mujeres merece toda la inversión necesaria, lo que resulta difícil de digerir es que bajo el paraguas de una causa noble, se pretenda hacer pasar como razonable una adquisición cuyo precio resulta extraordinariamente elevado frente a su valor real comercial.

Una cosa es equipar una caseta y otra muy distinta convertir el equipamiento en una especie de caja negra presupuestal donde una estructura de 50 mil pesos termina costando un millón. El sobrecosto fue de 2 mil por ciento.

Si realmente cada caseta incorpora 950 mil en tecnología, el gobierno debería justificarlo con la misma facilidad con que anunció el programa. ¿Cómo una caseta roja de 50 mil pesos terminó convertida en una adquisición con semejante sobrecosto?

En tiempos donde cada peso público debería cuidarse como oro y no dar ejemplos de villanos, 12 millones de pesos no son una anécdota administrativa, son dineros de los tlaxcaltecas que por más justificantes que se les endilguen nomás no cuadran, pero sí alimentan malos pensamientos.

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