Por Jesús Ramos
Claudia Sheinbaum y Ariadna Montiel saben perfectamente el tamaño de la bomba nuclear que fue lanzada desde Puebla contra Morena para dañarla en las elecciones del 2027.
Las expresiones de Nay Salvatori y Grace Palomares contra los adultos mayores no son sólo torpeza verbal de dos legisladoras morenistas. Son uranio enriquecido que puede causar tremenda devastación en la 4T el año venidero.
En política, se sabe, lo que hoy parece una frase desafortunada mañana puede subirse a un espectacular de campaña. Morena no dijo que los adultos mayores huelen a baúl ni que se están pudriendo, pero lo dijeron dos diputadas emanadas del movimiento obradorista.
La diferencia parece pequeña, sin embargo, no es así. Una cosa es gobernar con el discurso de pensiones para adultos mayores y otra muy distinta permitir que dos de sus representantes conviertan ese nicho de voto en expresiones degradantes.
Ahí es donde está el problema. Ariadna Montiel conoce mejor que nadie el valor político de los adultos mayores para la 4T, son una de las bases electorales más importantes de Morena y símbolo de sus programas sociales.
Por eso reaccionaron de inmediato. Bastará con que la oposición tome las declaraciones de Nay y Grace, las edite, musicalice, subtitule y las coloque en la radio, televisión y redes sociales para convertirlas en mensajes brutales de campaña.
El problema no compete sólo a Puebla, de hecho, aquí inició, pero puede ser mortalmente nocivo, devastador para el 2027 cuando se renueven gubernaturas, congresos locales y la Cámara de Diputados federal con sus 300 distritos, objetivo prioritario esta última para la presidenta.
Son 300 trincheras potenciales para repetir hasta el cansancio el mismo video de Grace y Nay. La oposición no necesita inventar, investigar o buscar un escándalo mayúsculo. Ya lo tiene.
¿Qué hará Morena con las dos legisladoras que se convirtieron ya en uno de los regalos propagandísticos más costosos para sus adversarios? El antídoto es obvio. Si las expulsa puede argumentar que las expresiones fueron personales, inadmisibles y contrarias a los principios del movimiento.
Si las protege con sanciones menores, el problema cambia de propietario, deja de ser una tontera de Nay Salvatori y Grace Palomares para convertirse en problema de Morena, y entonces cada vez que aparezca un adulto mayor en un mitin opositor se reproducirán esas palabras con tufo degradante una y otra vez.
Entonces los candidatos morenistas tendrán que explicar por qué el partido que hizo de los adultos mayores una de sus banderas electorales decidió proteger a quienes les ofendieron.











