Aquel que no arranque con descaro en marzo perderá en 2027

Por Jesús Ramos

Marzo no sólo es el mes de la primavera fingida y de las promesas que no florecen. En política es el banderazo de salida para los arrancones descarados de quienes sueñan con ser alcaldes de Puebla o de cualquiera de los 217 municipios de la entidad.

Con febrero empezarán a rugir motores y pulir carrocerías, se presume que habrá potencia. Así es la temporada. Los talleres mecánicos ahora mismo andarán haciendo pruebas de arranque y velocidad a imprimir.

Morena y la oposición lo saben. Si para marzo no arrancan con todo rumbo al 2027, no habrá milagro que les salve ni buena suerte que les sirva, tampoco estructura, padrinos ni chequeras con sobrepeso.

Los ayuntamientos importantes, cabeceras distritales, municipios con voto duro y, por supuesto, la ciudad de Puebla no se ganará con improvisación tardía. Recuerden que el cronómetro no perdona.

En este arranque temprano hay una verdad incómoda que los partidos prefieren no decir en voz alta. El dedazo sigue existiendo, sin que sea ya el rey absoluto, es decir, te ayudo, pero ayúdate también.

Pesa el dedazo, claro, abre puertas, reparte bendiciones, ordena filas, sin embargo, hoy vale más el posicionamiento natural del candidato, el que se construyó antes de la temporada, el que camina sin escoltas y es identificado sin lonas.

Ese candidato además de barato será competitivo, barato porque no requerirá inundar bardas ni dilapidar pacas de a quinientos pesos. Competitivo porque ya cargará con votos implícitos, simpatías reales y un capital político que no se compra en abonos.

En ese terreno Morena y la oposición tendrán margen para competir con menor inversión y mayor eficacia. Lo contrario es el deporte favorito de los partidos, el candidato impuesto sin presencia ni calle, sin narrativa propia. El que llega con el sello del poder pero sin raíces.

Al que se empuja a billetazos, se sostiene con estructura artificial y blindado con propaganda cara. Y aun así suele perder, porque por mucha estructura que se arme y mucho dinero que se queme, la incompetencia no se maquilla, aunque le engañen tildándole de lumbrera.

Marzo será el mes donde se note quién trae motor y quién solo ruido. Los que hoy se placean en eventos, cortan listones que no les corresponden o se suben a cualquier templete disponible mandan mensajes claros, “aquí estoy, mírenme, aunque no me quieran”.

La lógica se repite para los aspirantes a diputados locales y federales, pero con ellos el criterio de selección es distinto, aquí el arrastre personal importa, sí, pero también pesa el diseño del distrito, el humor nacional y la marca partidista.

Hay distritos donde ganará una piedra pintada de guinda y otros donde ni el mejor candidato sobrevivirá sin estructura sólida, tinacos, despensas y compra de votos. Aun así, el principio no cambia, aquel que no arranque a lo descarado en marzo, llegará fundido a la meta. @analisistv

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