Estudiantes y padres exigieron sanciones contra el alumno señalado y la destitución del director, a quien acusaron de revictimizar a las afectadas.
Por Patricia Rayón
Al ritmo de consignas como “Nunca pidieron ser acosadas, solo querían estudiar”, los estudiantes y los padres de familia del Centro Escolar 5 de Mayo se manifestaron este lunes para exigir acciones tras las denuncias de presunto acoso sexual contra alumnas de secundaria.
La protesta se realizó afuera del plantel, anteriormente nombrado Gustavo Díaz Ordaz, ubicado en la unidad habitacional Fuentes de San Bartolo, al sur de la ciudad de Puebla, donde los inconformes pidieron la expulsión del alumno señalado de realizar tocamientos a sus compañeras y la destitución del director, Alejandro Núñez Quiroz.
Las alumnas del turno vespertino denunciaron que el estudiante presuntamente involucrado permanecería inscrito y sería trasladado al turno matutino después de cumplir una suspensión. También acusaron al director y al personal de prefectura de intentar evitar que el caso trascendiera públicamente.
Las manifestantes señalaron además que Núñez Quiroz habría realizado comentarios revictimizantes hacia las adolescentes que denunciaron las agresiones. Madres y padres también reclamaron que un integrante del personal presuntamente responsabilizó a las propias alumnas por lo ocurrido.
Cuatro alumnas denunciaron ante la Fiscalía
El caso se originó el pasado viernes 11 de septiembre, cuando las estudiantes de primer año de secundaria del turno vespertino denunciaron que uno de sus compañeros las había acosado al interior de las instalaciones.
Enrique Martínez Peláez, subsecretario de Educación Obligatoria de Puebla, informó que cuatro alumnas formalizaron las denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE), que investiga los hechos como un posible caso de acoso sexual.
El funcionario precisó que, contrario a la versión sobre un eventual cambio de turno, el alumno permanecerá suspendido mientras continúan las investigaciones. La Secretaría de Educación Pública también ofreció acompañamiento psicológico a las estudiantes afectadas.
Mientras avanzan las indagatorias, los estudiantes y las familias mantienen su exigencia de que se determinen responsabilidades tanto por las presuntas agresiones como por la actuación del personal directivo.










