Alcaldes reprobados, la inseguridad será sentencia política en el 2027

Por Jesús Ramos

Este año, gobiernos municipales, estatales y el federal no deben esconderse cuando la palabra inseguridad aparezca en la conversación. Seamos claros, todos los rubros de las administraciones públicas importan, pero ninguno pesa tanto como la seguridad cuando el ciudadano cruza la puerta de su casa.

Infraestructura social, salud, educación, agricultura, turismo, economía, todo suma, todo es necesario. Pero nada sustituye la tranquilidad. Un hospital nuevo no consuela a quien teme ser asaltado de camino a él. Una calle recién pavimentada no sirve de nada si se convierte en zona de operaciones de bandas delincuenciales.

Un discurso lleno de cifras alegres no borra el miedo que se instala en colonias, barrios y juntas auxiliares. Este año como el anterior, como el siguiente, la seguridad seguirá siendo la demanda principal del ciudadano.

No es obsesión mediática, es realidad cotidiana. Y quien no dé resultados en este rubro podrá presumir logros administrativos, programas sociales o festividades, pero será reprobado en lo esencial. La gente de a pie es pragmática, vota con el estómago, pero castiga con el miedo.

Municipios como San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Atlixco, San Martín Texmelucan, Cuautlancingo y Tehuacán arrojaron cifras infames en delitos del fuero común y federal en el 2025. Los números oficiales podrán maquillarse. Ajustarse o maquillarse de nuevo, pero la percepción social no se engaña.

Los ciudadanos lo saben, lo viven y lo comentan, aunque los ediles intenten alegrar el oído con estadísticas de laboratorio. La inseguridad no se oculta con conferencias de prensa. Se enfrentan con estrategia, coordinación y voluntad política. Lo demás es ruido. Y el ruido tarde o temprano se vuelve contra quien lo produce.

El 2026 será el año del reto para los gobiernos que se dicen buenos, y ese reto se llama seguridad. No habrá coartadas. No habrá pretextos heredados. Aquel que lo haga mal pagará la factura en el 2027 sin intermediarios ni descuentos. La pagará el alcalde y el partido que lo postuló.

Los líderes partidarios lo saben. Por eso tiemblan más los que gobiernan mal que los que hoy están en la oposición. Porque en política, como en la vida, hay pecados que se perdonan y otros que se cobran en las urnas. Y la seguridad es hoy el pecado capital. @analisistv

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