Ariadna Ayala y el arte de simular licitaciones públicas

Por Jesús Ramos

La alcaldesa Ariadna Ayala convirtió la licitación en un teatro de tres actos, pero con final escrito desde el primer renglón. Tres proveedores compiten, como si la democracia se midiera por ternas, el truco es viejo, dos empresas son de dos hermanos. Una gana.

El tercero es un invitado de piedra, un actor de reparto que entra para perder. Y así, con la precisión de un reloj suizo se repite el esquema, licitación tras licitación.

El cinismo no está en hacerlo, sino en creer que nadie lo nota y a todos engaña. No se trata de un error administrativo ni de una omisión técnica, es un diseño de farsa, de coreografía donde los miembros del Comité Municipal de Adjudicaciones son cómplices.

Bastaría asomarse a los expedientes de contrataciones de proveedores para encontrar lo que a pleno día se esmeran en ocultar poniéndolo a la vista de los atlixquenses.

¿Y la alcaldesa? Sonríe, aplaude, inaugura, se toma fotos con lo inaugurado y lo presume con pulcritud, mientras tanto, debajo de los listones cortados los contratos se reparten con la familiaridad de los apellidos.

Lo grave no es sólo la presunta trampa, es la reiteración con que lo hace, el patrón se repite, ya se volvió costumbre con hedor de corrupción rutinaria. Atlixco no merece licitaciones de utilería, merece competencia real, transparencia sin maquillaje.

¿Cuántas veces creyó Ariadna que podía hacerlo sin que nadie se diera cuenta? A lo largo de la semana documentaremos varios casos donde constructores, empresarios, comerciantes, personas físicas y morales compiten por dinero público con dos empresas de un mismo dueño y una de piedra. Gana siempre una de las dos del mismo propietario. Eso es amaño. @analisistv

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