Morena: el poder pasa factura

Por Carlos Clemente

La cuenta regresiva rumbo a 2027 comenzó. Morena anunció este domingo que a finales de agosto emitirá las convocatorias para quienes buscan convertirse en candidatos a diputados federales y presidentes municipales. El método no cambia: encuestas para definir a los perfiles. Lo novedoso no está en las reglas, sino en el contexto.

Cuando Citlalli Hernández llama a evitar la guerra sucia, las confrontaciones internas y las descalificaciones, en realidad está reconociendo el tamaño del desafío que enfrenta su partido. Porque, por primera vez desde 2018, el adversario de Morena no está en la oposición, sino dentro.

El primer desgaste no proviene de la oposición, sino del ejercicio del poder. Morena dejó de ser el partido que prometía cambiar las cosas; ahora es el partido que debe explicar por qué muchas de ellas no han cambiado.

Morena y sus gobiernos llegan a la antesala de 2027 con problemas de inseguridad, servicios deficientes, conflictos políticos y un desgaste que inevitablemente alcanzará a los candidatos.

A ello se suma uno de los temas más delicados: los señalamientos sobre la eventual infiltración del crimen organizado en la política. La dirigencia habla de evaluar honestidad y trayectoria, pero el verdadero examen será impedir que intereses criminales encuentren espacio en las candidaturas.

El tercer frente está en casa. Mientras más poder concentra un partido, más intensa es la disputa por conservarlo. Las candidaturas abrirán viejas rivalidades, nuevos grupos y ambiciones que difícilmente se resolverán únicamente con una encuesta. En muchos casos, las fracturas internas representan un riesgo mayor que la propia oposición.

También pesa la pérdida de autoridad moral. Morena construyó buena parte de su identidad sobre el combate a la corrupción, pero diversos escándalos han debilitado ese discurso. El problema es que los ciudadanos perciben una incongruencia entre la narrativa oficial y los hechos.

Y permanece el tema que más preocupa a los mexicanos: la seguridad. Aunque el gobierno presume avances en algunos indicadores, millones de ciudadanos siguen evaluando su realidad por lo que viven todos los días. A esa percepción se suman los desafíos en salud, economía, educación y servicios públicos. Después de casi ocho años en el poder, los resultados pesan más que las promesas.

La elección que viene no será únicamente una competencia entre partidos. Será la primera gran evaluación ciudadana sobre el desempeño de Morena como fuerza gobernante.

Y, hasta ahora, los focos rojos más preocupantes parecen encenderse dentro del propio movimiento de la 4T. @analisistv

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