Migajas de la marcha contra el Cablebús conducen a San Andrés Cholula

Por Jesús Ramos

Hay protestas que nacen de la convicción y otras que se fabrican en los escritorios. Las primeras merecen respeto. Las segundas traen consigo facturas, organizadores y logística incluida.

El próximo fin de semana, El Gallito del Paseo Bravo se convertirá en núcleo de una movilización contra el Proyecto del Cablebús, convergerán ciudadanos genuinos que consideran innecesaria dicha obra, son voces que existen y que tienen derecho a expresarse.

Pero junto a ellas aparecerá otro contingente movilizado por intereses políticos ajenos a la capital. ¿Quién lo organiza? ¿Quién lo financia? ¿Y quién obtiene el beneficio? El poder que ¡maldita sea todo lo sabe!, tiene referencias de los organizadores.

Las migajas tiradas por el Camino Real conducen a San Andrés Cholula, donde una familia panista mantiene diferencias con el gobierno estatal y planea convertir la obra en un frente permanente de desgaste político.

Si el Cablebús se convierte en tema de conflicto de grandes ligas el desprecio recaerá sobre dos personajes del gobierno actual, el coordinador de gabinete José Luis García Parra y el gobernador Alejandro Armenta.

Quienes tienen buena memoria recordarán que otras manifestaciones opositoras contra el grupo en el poder local y federal fueron orquestadas por Mundo y Lupita, cambia la causa, pero siguen aprovechando el malestar de la gente en campo de oportunidad.

Quizá por eso creen que su participación permanece invisible. No necesariamente. En política el dinero deja huella, los operadores repiten método y los intereses terminan por asomarse, aunque pretendan esconderse detrás de una lona y un megáfono.

La protesta hasta donde se sabe no será impedida, sería un error, el desafío consiste en distinguir entre la crítica legítima y el acarreo pagado. Al final, el Cablebús terminará construyéndose o no por razones técnicas, financieras y sociales, no por el volumen de los gritos de los contingentes.

En Puebla, los autores intelectuales de estas cosas creen que nadie los ve. El problema es que las migajas tienen su origen a un costado del zócalo de San Andrés Cholula, y ya es sabido. @analisistv

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