Por Redacción
El 3 de junio, elementos de la Policía Estatal Preventiva y de la Secretaría de la Defensa fueron atacados con explosivos lanzados desde drones en el municipio de Escuinapa, Sinaloa, mientras custodiaban armamento asegurado previamente. El ataque ocurrió cuando las fuerzas de seguridad circulaban por el entronque de la autopista Mazatlán–Tepic, una zona donde se han registrado hechos violentos de forma recurrente. Autoridades reportaron al menos dos agresiones; una unidad oficial resultó dañada, pero no se registraron policías ni militares lesionados.
Este hecho ocurre en un contexto de violencia constante en Escuinapa y otras zonas de Sinaloa. Desde septiembre de 2024, la disputa entre facciones criminales ha provocado más de 3 mil homicidios en poco más de año y medio, además de balaceras, ataques con explosivos y homicidios de mandos policiales. Ante la agresión reciente, se desplegó un operativo conjunto con apoyo de fuerzas estatales, federales y una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana para asegurar el traslado del armamento decomisado y buscar a los responsables.
El uso de drones con explosivos representa una evolución en las estrategias utilizadas por grupos criminales, ya que permite realizar ataques a distancia y aumentar el riesgo para fuerzas de seguridad y población civil. La situación también ha generado cuestionamientos sobre las estrategias de seguridad implementadas en el municipio, debido a que recientemente autoridades locales señalaron que buscan una seguridad que “se sienta, no se vea”, pese a los recientes hechos violentos registrados en la región.











