Por Carlos Clemente
Puebla se mantiene como el segundo estado con más robo al autotransporte de carga en todo el país. Concentró el 13% de los atracos cometidos durante el primer trimestre de 2026, apenas por debajo del Estado de México, que acumuló el 19%. Entre ambas entidades suman prácticamente uno de cada tres robos registrados en México.
El dato es demoledor, es un diagnóstico elaborado por la firma Overhaul, en su reporte “México: Reporte Q1-2026 de robo de transporte de carga”. Diez estados concentraron el 82 por ciento de los delitos. Puebla está en el corazón del problema.
Sí, el estudio reconoce una disminución del 6% en la entidad. La más alta del país. Pero incluso con esa reducción, Puebla no abandonó el segundo lugar nacional. Ahí está la dimensión real del problema: bajar algunos puntos no significa dejar de ser uno de los territorios más peligrosos para mover mercancías.
El robo de carga es hoy una industria criminal perfectamente sincronizada. El reporte advierte que el 70 por ciento de los asaltos ocurre entre martes y viernes, mientras que el horario más peligroso se concentra entre las siete de la noche y las siete de la mañana.
Es decir, los delincuentes operan con patrones definidos, horarios establecidos y rutas plenamente identificadas.
Más grave aún: el Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta que 79 por ciento de los robos a transportistas se comete con violencia. Ocho de cada diez casos implican armas, amenazas, golpes o sometimiento de operadores.
Ya no se trata únicamente de pérdidas económicas. Se trata de carreteras tomadas por grupos criminales.
Los productos más robados son alimentos y bebidas, autopartes, combustible y materiales industriales. Y Puebla aparece ya como tercer lugar nacional en robo de autopartes. La delincuencia no roba al azar. Va sobre mercancía de rápida colocación en el mercado ilegal.
Mientras tanto, la Secretaría de Seguridad Pública presume una caída de 70 por ciento en llamadas al 911 por robo y reporta apenas 130 denuncias entre enero y mayo.
Ahí están las dos caras de la moneda: estadísticas oficiales que hablan de contención y “otros datos” que colocan a Puebla como foco rojo nacional.
Al final la realidad termina imponiéndose. Hace unos días circuló el video de un asalto en la autopista Puebla-Orizaba. Delincuentes obligaron a detener un tractocamión arrojando polvo de extintor al parabrisas. Una nueva modalidad. Más violenta.
Lo verdaderamente perturbador fue otro detalle: metros atrás había presencia de la Guardia Nacional. La delincuencia opera en sus narices.
Así de vulnerable es una de las autopistas más peligrosas del país. @analisistv











