Transporte público en Puebla, el viejo chantaje sobre ruedas

Por Jesús Ramos

Otra vez, como disco rayado y combi sin frenos, los concesionarios del transporte público en Puebla vuelven a sacar su vieja amenaza de paralizar la ciudad. Hablan de 20 mil unidades las que dejarían de circular hoy si la autoridad no aprueba la actividad de sus desvencijados cacharros.

No es una rebelión social ni una lucha gremial, es simple y llanamente, chantaje. El mismo de siempre, lo usan cada vez que la autoridad intenta exigirles lo mínimo, unidades seguras, dignas y mecánicamente decentes.

Los números, fríos y necios, no mienten, de acuerdo con la propia Secretaría de Movilidad de Silvia Tanús, apenas el 47 por ciento de los colectivos aprobó la revista vehicular.

Se quiso vender la idea que el 76 por ciento había cumplido. Sí fueron, pero miles reprobaron la documentación en regla y pruebas mecánicas. Y curiosamente, ya no regresaron. ¿Para qué si iban a volver a fallar?

La realidad sorprende, de las 34 mil concesiones existentes, sólo alrededor de 16 mil aprobaron. El problema es profundo. Esa cantidad no coincide con la cantidad real de unidades circulando.

En los hechos, una sola concesión sirve para poner a rodar cinco, seis o más unidades. Así se explica por qué más de 52 mil armatostes prestan el servicio, desorden tolerado durante años, solapado por la corrupción de los funcionarios en turno.

Concesiones de papel, unidades reales hechas pedazos, ese es el modelo del transporte colectivo de Puebla. Y cuando la autoridad intenta poner orden, aparece la amenaza. “Si nos obligan a modernizar paralizamos la ciudad”. Extorsión disfrazada de advertencia con el objetivo de doblar a los gobiernos.

Mientras no se aplique mano dura y se haga cumplir la ley, el libreto no cambiará. Los concesionarios seguirán usando al usuario como rehén. Y la ciudad seguirá pagando el costo de un transporte inseguro, sucio, contaminante, grosero y precario.

El gran perdedor como siempre, no es el gobierno ni los funcionarios, es el ciudadano que se sube todos los días a las unidades viejas, inseguras y sobreexplotadas.

Podríamos preguntarnos si los concesionarios cumplirán el chantaje, pero la mejor pregunta es si esta vez el gobierno va a resistir la presión, porque mientras el chantaje siga dando resultados, el transporte colectivo de Puebla seguirá deteniéndose en los semáforos y paraderos con el freno de mano. @analisistv

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