Por Jesús Ramos
La camaradería política en Morena se fue al caño. San Pedro Cholula se enteró de la desgracia de Cuautlancingo por la Universidad Rosario Castellano y se lanzó a zopilotearla.
Apenas habían transcurrido 24 horas del escándalo del alcalde Omar Muñoz para socializarla, cuando Tonantzin Fernández ofreció descaradamente dos predios para asentar el proyecto en la ciudad milenaria.
¡Caray! Ni siquiera se había enfriado el asunto y la alcaldesa levantó la mano para agandallarse una iniciativa destinada a Cuautlancingo. ¿Solidaridad con la educación? ¿Oportunismo político? ¿Zopiloteo?
El asunto no es que Cholula ofrezca recibir una universidad, sino en la forma, el momento y las consideraciones que acompañan la crisis originada por la estulticia de su compañero de partido.
Si Tonantzin realmente quería ofrecer alternativas para la casa de estudios debió hablar primero con el gobernador Alejandro Armenta, conocer el estado del proyecto y plantear el anclaje de la institución en la demarcación cholulteca con los terrenos que dice tener.
La vieja ortodoxia de la política, la que exigía ciertas formas incluso entre adversarios, mayor todavía entre compañeros de partido, ya se perdió. El respeto por las gestiones ajenas y la urbanidad política son valores que no debieron desaparecer.
¿Qué pensará Omar Muñoz del bajín que le quiere propinar su compañera morenista cuando escuchó sus declaraciones de llevarse la Rosario Castellanos a San Pedro Cholula?
Tonantzin claro que tenía derecho a zopilotear el proyecto. Omar seguro no lo esperó de su vecina. Entre una cosa y otra existe una diferencia que Morena debería entender, la competencia por aprovechar las dificultades y desgracias del otro son ruines cuando se hacen públicas.
Omar y Tonantzin militan en el mismo partido, uno intenta sacar adelante el proyecto, la otra anuncia que tiene con qué bajárselo a su compañero. No es oportunidad es oportunismo de ella.
Si algo enseña el episodio de Omar y Tonantzin es que el compañerismo no se demuestra en las fotografías de partido, se demuestra en la camaradería, la fraternidad y el respeto a los colegas, incluso cuando estos atraviesan un mal momento.











