Tienen bien apercollados a alcaldes y alcaldesas auditadas

Por Jesús Ramos

El que debe no grita, tampoco hace berrinche, baja la cabeza, sonríe, aplaude, aunque le arda el hígado, y si le piden disciplina hasta las gracias da. Desde esta semana así están los alcaldes y alcaldesas auditadas por lo que gastaron (o desviaron) en 2024.

Tienen la correa en el cuello, bien apercollados se encuentran, listos para convertirse en sentencia moral, política o penal según convenga. Más de mil millones de pesos sin justificar no es una travesura menor.

A eso se le llama palanca de control política. El mensaje no pudo ser más claro, tu libertad depende de tu obediencia. Por eso resulta enternecedor ver a algunos personajes que todavía creen tener margen de competencia y chantaje rumbo al 2027.

Dejaron de ser actores para pasar a ser piezas administrativas, el que debe obedece, tampoco condiciona triunfos ni candidaturas, el que debe no amenaza, el que debe se queda calladito.

Ahí está Mundo Tlatehui, Pedro Tepole, ahí está Ariadna Ayala, Lorenzo Rivera, Lupita Vargas y su padre, ahí está Filomeno Sarmiento y otros que conocen perfectamente el tamaño del boquete financiero que provocaron a las arcas públicas.

Algunos como Tlatehui conservan la fantasía de retener San Andrés Cholula e ir por la gubernatura con la esposa. Otros con colocar sucesores o negociar espacios legislativos en regiones que controlan.

El caso de Ariadna Ayala retrata con precisión la nueva realidad de los auditados. Sueña con dejar al tesorero municipal como si esa decisión fuera suya y de nadie más, especie de control remoto presupuestal para seguir gobernando sin sentarse en la silla de alcaldesa oficial.

También quiere una diputación, aspira a ambas cosas como si todavía estuviera en posición de imponer condiciones regionales. El problema es que las auditorías no preguntan por ambiciones propias, preguntan por facturas, contratos y comprobaciones.

Cuando los números no cuadran, la soberbia empieza a cotizarse caro, porque el régimen puede perdonar muchas cosas, excepto la indisciplina, más aún cuando existen pendientes capaces de doblar voluntades. El poder encontró en las auditorías una herramienta más eficaz que pedir favores.

Rumbo al 2027 no habrá demasiados valientes golpeando la mesa, no veremos a muchos inconformes desenvainando la espada ni a Mundos Tlatehuis creyendo que pueden jugar vencidas con el poder. @analisistv

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