Stefany, un feminicidio bajo el uniforme de la Guardia Nacional

Por Carlos Clemente

Stefany Carmona Rojas tenía apenas 19 años. Era originaria de Ajalpan, Puebla, y soñaba con servir a su país. En cambio, encontró la muerte dentro del 51 Batallón de la Guardia Nacional, en Acapulco, Guerrero. Un disparo en la frente terminó con su vida. El presunto responsable: su propio instructor, el sargento segundo Yair Manuel Ramírez de la Cruz, quien tras el hecho huyó.

Su familia denuncia que fue un feminicidio. Y como los hechos ocurrieron dentro de una instalación militar, reina el hermetismo. No hay una versión oficial clara, solo silencios y contradicciones.

Stefany se había enlistado hace apenas seis meses. Su madre, Fernanda, asegura que su hija le había contado de acoso y abusos dentro del batallón. Hoy, esa madre exige justicia y respuestas que la Guardia Nacional parece empeñada en esconder.

El martes pasado, Fernanda recibió una llamada del Hospital Naval Militar: le dijeron que su hija estaba grave, en cirugía. En el trayecto hacia Acapulco, una segunda llamada le confirmó lo peor: Stefany había muerto.

Cuando llegó al hospital, no la llevaron a terapia intensiva ni a un área médica; la condujeron a una bodega, donde el cuerpo de su hija yacía dentro de una bolsa negra. Al abrirla, vio el disparo en la frente.

El capitán Miguel Ángel Cortés Martínez le dijo que fue “un accidente” durante el entrenamiento. Pero si fue un accidente, pregunta la madre, ¿por qué el instructor escapó?

Compañeras de Stefany le confirmaron que en ese batallón se cometen abusos, y que las armas durante los entrenamientos no deberían estar cargadas, mucho menos apuntarse al rostro. Todo indica a una muerte producto de la negligencia o del abuso, o de ambos.

El Ministerio Público abrió una carpeta de investigación por homicidio, pero la familia exige que el caso se investigue con perspectiva de género, porque lo que le hicieron a Stefany no fue un “accidente”: fue un acto de violencia institucional y machista.

Hasta ayer, la madre de la joven no tenía el acta de defunción ni los resultados de la necropsia. La Guardia Nacional guarda silencio. Ni una palabra, ni una explicación.

Una madre clama justicia, una familia enfrenta la indiferencia de las autoridades, y se suma otro nombre a la lista de mujeres asesinadas. Desesperados, a través de las redes sociales han narrado los hechos y claman la intervención y el apoyo del gobierno de Puebla a fin de que la muerte de la joven no quede impune.

Stefany soñaba con servir y proteger. Pero el Estado no la protegió a ella. @analisistv

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