Secuestros virtuales: el crimen que no se ve

Por Carlos Clemente

En Puebla, el secuestro virtual se multiplica. Es el delito perfecto para los criminales: no arriesgan nada, no salen a la calle y ni siquiera tocan a sus víctimas. Solo necesitan una llamada telefónica, una historia creíble y una víctima vulnerable. Con eso basta para desatar el miedo y vaciar cuentas bancarias.

El modus operandi se repite con precisión. Los delincuentes consiguen información personal, intimidan a la víctima y luego extorsionan a sus familiares con la amenaza de un falso secuestro. Todo ocurre por teléfono, mientras la angustia hace el resto.

El pasado fin de semana, la Fiscalía General del Estado reportó dos casos que pudieron resolverse, pero que muestran la sofisticación del engaño. Ambos ocurrieron el viernes 7 de noviembre, uno en Puebla capital y otro en Tecamachalco, y en los dos casos las víctimas fueron mujeres jóvenes.

En el primero, una joven de 18 años respondió una videollamada de un número desconocido. Al otro lado de la línea, una voz masculina le advirtió que la seguían. Entre amenazas, la obligaron a aislarse en los baños de una tienda departamental, donde permaneció incomunicada durante seis horas. Desde ahí grabó un video pidiendo ayuda, siguiendo las órdenes de los extorsionadores. Ese mismo video fue enviado a su padre, quien, convencido del secuestro, realizó depósitos por 250 mil pesos de un total exigido de 500 mil.

El segundo caso ocurrió en San Mateo Tlaixpan, Tecamachalco. Con el mismo método, los delincuentes obligaron a la víctima a ocultarse en un hotel mientras presionaban a su familia para pagar un rescate de 300 mil pesos. Alcanzaron a recibir 90 mil, antes de que agentes ministeriales lograran ubicar a la joven y ponerla a salvo.

Según cifras de la Fiscalía, los secuestros en sus diversas modalidades aumentaron casi 19% durante los primeros diez meses de 2025, respecto al año anterior. Y lo más preocupante: la extorsión se disparó un 92% en el mismo periodo.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública, muchas de estas operaciones se dirigen desde reclusorios, tanto de Puebla como de otras entidades. Es decir, el crimen organizado opera desde la comodidad de una celda.

La tecnología, la falta de control penitenciario y la ingenuidad de los ciudadanos se han convertido en los mejores aliados de los delincuentes. Mientras las autoridades insisten en campañas de prevención, la delincuencia sigue un paso adelante.

Hoy, el secuestro puede llegar a través de una llamada, una videollamada o un simple mensaje. Y aunque sea “virtual”, el miedo que deja es absolutamente real.

Extremar precauciones no es paranoia, es supervivencia. No responda números desconocidos, no comparta datos personales y ante cualquier sospecha, llame al número de 089 de la Fiscalía. @analisistv

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