Rumores y espejos, candidatos a diputados imaginarios

Por Jesús Ramos

Son chistosos los que reparten distritos, asignan candidaturas, acomodan nombres y hasta se permiten el lujo de anticipar triunfos. Si algo define al poder verdadero no es el que se presume en columnas ni en cafés.

Ojalá las candidaturas a diputados federales se resolvieran en Puebla, ojalá los grupos locales, las tribus recicladas del obradorismo tardío pudieran meter mano e influir.

Las 16 posiciones federales no se definirán en Puebla, realmente nunca ha sido así, aunque algunos insistan en contarse ese cuento para emocionar al público.

La próxima legislatura federal no será un mosaico de cuotas regionales, será, simple y llanamente, una extensión de poder presidencial, y Claudia Sheinbaum imposible que renuncie a ese derecho.

Necesita una Cámara propia, disciplinada, alineada, que no titubee ni regatee, una bancada que no le recuerde en cada votación que el poder se fragmenta cuando se reparte mal o con el corazón.

Por eso las especulaciones que hoy circulan en Puebla, listas filtradas, nombres inflados, padrinazgos inventados, no son más que eso, ruido, jugar con la ingenuidad de contados lectores, ejercicios de autoengaño para quienes todavía creen que lo local pesa más que la lógica del centro.

¿Influirá Adán Augusto López? Sin duda. Su opinión contará, y mucho, por ser el operador, interlocutor y puente federal. Aquí no hay misterio, es política básica, en elecciones intermedias, el presidente o presidenta, construye su propio andamiaje legislativo.

Así ha sido, cambian los nombres, no las reglas, y quien no lo entienda, está condenado al ridículo. De modo que convendría bajar el volumen a la euforia adelantada. Nadie tiene hoy la candidatura en la bolsa, nadie, por más que se promueva o se venda como perfeil seguro. @analisistv

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