Por Carlos Clemente
En Puebla hay asuntos que avanzan a velocidad de tortuga cuando tocan intereses políticos. La solicitud del Cabildo de Acatlán para destituir a la alcaldesa Guadalupe Bárcenas parece haber entrado justamente en esa ruta: la del congelador legislativo.
El diputado Pavel Gaspar Ramírez no puede alegar desconocimiento. Representa al distrito de Acatlán y conoce de primera mano las quejas ciudadanas, los problemas de inseguridad, las deficiencias del gobierno municipal y las constantes críticas hacia una administración señalada por su lejanía con la gente y frivolidad.
Sabe perfectamente de qué pie cojea Guadalupe Bárcenas.
Por eso llama la atención que la respuesta del Congreso sea refugiarse en las prácticas dilatorias, las investigaciones interminables y los procedimientos que suelen convertirse en sinónimo de inmovilidad.
La legalidad es indispensable. Nadie discute eso. Lo que genera sospechas es cuando el argumento jurídico se utiliza como pretexto para patear el problema hacia adelante hasta que la indignación social se olvide.
¿De qué lado está Pavel Gaspar? ¿Del lado de los ciudadanos que exigen respuestas o del lado de una alcaldesa cuya gestión enfrenta un abierto rechazo dentro y fuera del Cabildo?
Congelar el expediente también es una forma de tomar partido. Y en política, la omisión suele hablar más fuerte que cualquier discurso.
El tiempo dirá si Pavel Gaspar actúa como presidente de la Junta de Gobierno o como abogado defensor de Guadalupe Bárcenas.
Porque una cosa es garantizar el debido proceso y otra muy distinta utilizar el Congreso como muro de contención para proteger a una autoridad cuestionada.
Si la petición del Cabildo termina atrapada en los cajones del Legislativo, no habrá duda, Pavel Gaspar le habrá dado la espalda a los ciudadanos de su distrito, a quienes dice representar. @analisistv











