Por Jesús Ramos
En el ayuntamiento de Atlixco el gabinete legal y ampliado entró en crisis nerviosa por la negativa de amparo al tesorero Francisco García Martínez, y es que una docena de los funcionarios de Ariadna Ayala hizo el mismo trámite en los juzgados federales.
La alcaldesa está en ese paquete por ser la que lideró la estampida horas después de que le detuvieran a su secretario de Seguridad Antonio Hernández Pacheco.
El mensaje que trasmite la estampida es demoledor, si quienes gobiernan no tienen nada que temer, ¿por qué corrieron todos al mismo tiempo temerosos de la probable detención?
La lista es preciosa, ahí aparecen el tesorero, pero también la secretaria general Verónica Arellano, el contralor Heraclio Hernández Ramírez, secretario de Gobernación Pedro López Coatepec, Infraestructura José Gerardo Sánchez, Servicios Públicos Israel Castro López, Bienestar Fermín López Alvarado, Desarrollo Urbano Iván Godos Hernández, Seguridad Juan Manuel Bravo, Recursos Materiales Itzel Hernández Alvarado y de Egresos Luis Fernando Perea.
El tesorero Francisco García recibió tremendo trancazo con la negativa del amparo, primicia del periodista Ricardo Morales, el golpe al hígado se lo propinaron por igual al resto del gabinete porque lo más seguro es que el criterio prevalezca para los demás.
No es que sean culpables, desde luego, aventurado sería asegurar la existencia de órdenes de aprehensión contra el tesorero y otros, pero cuando todo un equipo de gobierno tramita protección federal resulta inevitable preguntar el por qué.
Esto tiene un origen, se llama Antonio Hernández Pacheco, exsecretario de Seguridad detenido recientemente. Desde entonces en el ayuntamiento parece haberse instalado una pregunta que nadie formula en voz alta. ¿Qué contiene la carpeta de investigación y qué pudo haber despepitado ya Hernández Pacheco?
Allí se encuentra el núcleo de la crisis nerviosa, su imaginación debe tener mayor creatividad que la del resto de los humanos, pues si el exsecretario de Seguridad decidió hablar, el problema para el gabinete no está en lo que hicieron, sino lo que este señor dijo y cómo contó las cosas.
Por eso la estampida, por eso los amparos, por eso la crisis nerviosa y por eso lo feo que deben estar sintiendo, su impresionante carga de noches de insomnio desde que al tesorero Francisco García la justicia federal le negara protección ante cualquier arresto.
El espectáculo es maravilloso, se trata de un gobierno municipal entero buscando refugio judicial mientras uno de sus antiguos integrantes ya enfrenta las consecuencias de investigaciones penales desde prisión.











