Por Jesús Ramos
Mario Riestra sabe que el PAN puede perder el ayuntamiento de San Andrés Cholula antes del 2027 si no se pone abusado, por eso abrió el proceso interno a 15 aspirantes.
La decisión tiene una lectura evidente, Acción Nacional no puede darse el lujo de llegar al proceso electoral con una candidatura percibida inevitable o absoluta cuando existen perfiles dispuestos a competir en serio.
En el panismo poblano es de dominio generalizado que una eventual postulación de Guadalupe Cuautle teniendo al esposo Mundo Tlatehui a sus espaldas representa ya un riesgo de derrota para el partido.
No. No sólo por el desgaste propio del ejercicio del poder, sino por las observaciones y proceso de fiscalización, por varios cientos de millones de pesos, que comprometen la libertad de Tlatehui si las autoridades competentes actúan conforme a la ley.
Nadie puede adelantar conclusiones. Tampoco corresponde emitir sentencias desde lo editorial, pero la política suele esperar a que concluyan los expedientes para ganar o perder comicios en urnas antes del día “D”.
Es precisamente ahí donde Mario Riestra ha tomado decisiones preventivas. Si el PAN decide privilegiar la continuidad del matrimonio Tlatehui-Cuautle corre el riesgo de caer derrotado en el segundo bastión financiero más importante después de la ciudad de Puebla.
Esa misma lectura, fundada o no, se ha convertido en el elemento clave de Morena para ganar San Andrés Cholula antes del inicio de las campañas electorales. Riestra sabe que los partidos pierden elecciones por errores, pero también por seleccionar mal a sus candidatos.
La experiencia de San Pedro Cholula permanece fresca en la memoria panista, el desgaste y señalamiento constante en los malos manejos financieros de Paola Angón creó el rumor que entregaría el ayuntamiento a Morena en la elección pasada. Ahora incluso forma parte de la administración estatal por si dudas faltaran.
Por eso la apertura de la competencia interna panista parece menos un gesto de generosidad democrática que un instinto de supervivencia política. Mario necesita curarse en salud antes de que sea demasiado tarde y el síndrome Angón se le repita en San Andrés.
Muchas veces las ciudades no caen por la fuerza electoral de los partidos, sino por la ceguera de los liderazgos. En política eso es común, hay derrotas que no son mérito del adversario, corresponden a acuerdos de impunidad tomados tiempo atrás en lo oscurito. En Morena ya se relamen los bigotes con la idea de que a quién pongan va a ganar sin ser requisito que cargue con apellido original. @analisistv











